La carta de Dios

“Para mí, la palabra ‘dios’ no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia, una colección de leyendas venerables, pero bastante primitivas”: Albert Einstein
09/12/2018
06:14
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Fue escrita por Albert Einstein en 1954 a Eric Gutkind, filósofo alemán autor del libro Choose Life: The Biblical Call to Revolt (Elige la vida: el llamado bíblico a la revuelta) que no le gustó al científico. “Para mí, la palabra ‘dios’ no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia, una colección de leyendas venerables, pero bastante primitivas”, dijo en el mensaje de solo 239 caracteres, incluidos espacios, puntos y comas. “Creo que ninguna interpretación, sin importar cuán sutil sea, puede cambiar esta situación”.

La revista Commentary, al reseñar Choose Life, aseguró que se había inspirado genuinamente en la tradición judía y que desafiaba a una generación decepcionada a que ‘prepare el mundo para el Reino de Dios’.

“Para mí la religión judía no adulterada es como las demás religiones, dijo Einstein, una encarnación de la superstición primitiva. Además, los judíos son un grupo al que me alegra pertenecer y en cuya mentalidad me siento profundamente anclado, pero que para mí no tienen ningún tipo de dignidad distinta a la de la de otros pueblos. Según mi experiencia, de hecho, no es mejor que otros grupos humanos, aunque estén protegidos de los peores excesos gracias a una falta de poder. Por lo demás, no hay nada que me haga deducir que son los elegidos”.

Escrita a mano, durante un tiempo la carta estuvo en posesión de los herederos de Gutkind (muerto en 1965) y se dio a conocer en 2008 y subastada en Londres por 404,000 mil dólares. En 2012 eBay la ofreció por 3 millones de dólares pero no se vendió y el comprador de 2008 era su actual vendedor, dijo Christie’s.

Considerada todo un alegato del ateísmo, la carta combina los pensamientos de Einstein sobre la religión, su identidad judía y su propia búsqueda del sentido de la vida. La escribió un año antes de morir (1955) y sigue siendo la expresión más articulada de sus puntos de vista religiosos y filosóficos.

Decía Einstein que cuando era niño había sido religioso, pero que abandonó la religión y comenzó a creer en la ciencia. Cada vez que le preguntaban si creía en Dios, respondía cautelosamente: “Creo en el dios de Spinoza”, refiriéndose a Baruch Spinoza, pensador neerlandés del siglo XVII, heredero crítico del cristianismo, quien tomó ideas de la religión y la historia judías. “Si dices ‘creo en el dios de Spinoza’, eso ya está diciendo que tus creencias son distintas de las que sostienen otros creyentes. Crees que las leyes de la naturaleza son íntegras y contienen todas las respuestas”. (“Qué dice la famosa carta de dios que escribió Einstein poco antes de morir”, El Clarín, 04/12/2018).

“Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas”, decía Einstein en relación con esto (www.infotechnology.com).

Con un precio estimado entre 1 y 1.5 millones de dólares, este 4 de diciembre Christie's subastó la carta en Nueva York. El lote era, además del libro de Gutkind Escoger la vida: la llamada bíblica a la rebelión, que el autor envió a Einstein, el sobre original y una foto del filósofo. La carta de dos páginas, escrita en alemán, tenía la fecha 3 de enero de 1954, cuando Einstein tenía 75 años. Un año después moriría en Estados Unidos.

"Ahora que he expresado de forma abierta nuestras diferencias en lo que respecta a las convicciones intelectuales, todavía tengo claro que estamos muy cerca en lo esencial, es decir, en nuestras evaluaciones del comportamiento humano", escribió Einstein.

“The God Letter” superó las expectativas hasta de su precio, pues casi duplicó las predicciones que se le habían hecho para la subasta. Su venta casi alcanza los 2.9 millones de dólares, casi tres veces más del valor mínimo estimado.

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