La apertura como motor de desarrollo

Juan Pablo Castañón

México ha encontrado en la apertura comercial un camino al crecimiento económico.

Nuestro país vive un momento de definiciones. Los mexicanos debemos decidir qué modelo de país queremos. En el sector privado, sabemos que México necesita conciliar la necesidad de producir más con la responsabilidad de distribuir mejor. El crecimiento económico y el empleo son el único camino para elevar el bienestar.

Y uno de los mayores motores de la actividad productiva ha sido el comercio internacional. Hoy el comercio exterior representa alrededor de 70% del PIB. Las exportaciones mexicanas se han multiplicado más de seis veces y el sector exportador ha registrado un crecimiento.

Esto se ha traducido en más y mejores empleos. Actualmente, alrededor de uno de cada cinco empleos en México está relacionado con empresas que exportan o tienen inversión extranjera. Estos puestos reciben sueldos 37% más altos, en promedio. No es casualidad que los estados más desarrollados concentran más de la mitad de las exportaciones, como Baja California o Nuevo León, mientras que los estados más pobres no representan ni 3% de nuestras exportaciones, como Guerrero o Chiapas.

El comercio exterior se traduce en bienestar y empleo. En los cinco estados que más exportan, la población en pobreza redujo casi 20%, mientras que en los cinco que menos exportan creció 5%. Hoy podemos llevar empleo a las entidades federativas menos desarrolladas del sur y sureste de México si somos capaces de ampliar el modelo que ya ha demostrado éxito en otros estados.

En primer lugar, una negociación exitosa del TLCAN en materia energética nos permitirá profundizar los beneficios de la apertura del sector. La inversión comprometida al día de hoy asciende a alrededor de 200 mil millones de dólares, que se traducirán en más de 500 mil empleos formales y redes de proveeduría de servicios de mantenimiento, transporte y abastecimiento.

En segundo lugar, necesitamos desarrollar un plan integral de infraestructura para mejorar la logística y el acceso del sureste a mayores insumos. La conectividad de las diversas regiones aumentará el dinamismo comercial y generará que el desarrollo llegue hasta la comunidad más alejada.

México ha encontrado en la apertura comercial un camino al crecimiento económico.

Por eso es muy positivo que el Senado haya ratificado el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico y se haya alcanzado un acuerdo en principio en el Tratado con Europa. La integración económica nos ha permitido adquirir nuevas tecnologías, desarrollar más capacidades y generar más empleos.

 

 

 

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