Importancia geopolítica de un acuerdo trilateral

Daniel Cabeza de Vaca Hernández

Nuestro país, en mi consideración, deberá saber aprovechar las recientes manifestaciones democráticas de los electores mexicanos

Con fortuna, el gobierno mexicano ha sabido salvaguardar los intereses nacionales, al interpretar de forma correcta los difíciles tiempos políticos que se viven en su vecino país, cuyo Poder Ejecutivo visualiza la fuerza e imposición como principales armas para renegociar el nuevo acuerdo comercial para la región norteamericana.

El complejo dilema entre truncar el futuro comercio bilateral y tomar ventaja del nuevo contexto condujo al gobierno mexicano a llegar a un arreglo ponderado, avalado in extremis por su áspero homónimo de EU, quien por cierto ya informó a su Congreso General la intención de celebrarlo en un plazo de 90 días.

No obstante, la eventual inclusión de Canadá dentro de ese periodo continúa pendiente, asunto sobre el cual Trump ya se pronunció en las redes sociales, al señalar que “no existe una necesidad política de conservar” a ese país en el nuevo acuerdo”, de manera que quedará fuera si no hay un “arreglo justo”.

Lógicamente, las declaraciones de Trump con relación a la posible exclusión de Canadá sólo constituyen parte de su estrategia de conducir el asunto a un contexto de todo o nada, donde las partes interesadas en realidad tienen mucho que perder, puesto que ello conduciría a dejar maltrecho al mayor mercado regional del mundo.

En efecto, la primera, décima y decimoquinta economías globales, representan un PIB nominal de casi 23 billones 500 mil millones de dólares, de conformidad con datos a 2018 del Fondo Monetario Internacional, lo cual supera en 16% a la Unión Europea y en 6% a las mayores economías asiáticas de China, Japón, Corea del Sur y Singapur.

Lo que se decida sobre el acuerdo, aún y cuando se constriña de modo preferente al tema comercial, tendrá graves implicaciones no sólo en las libertades de movimiento de capitales, bienes y servicios, sino también en seguridad exterior, energía, medio ambiente y migración.

Nuestro país, en mi consideración, deberá saber aprovechar las recientes manifestaciones democráticas de los electores mexicanos, canadienses y estadounidenses, que han votado por opciones de gobierno que entienden que el libre comercio y la globalización —con sus diferentes matices y motivaciones— no deben olvidar que su única y verdadera utilidad reside en servir al desarrollo de todas las personas, de manera justa y equilibrada, y sin ninguna discriminación.


Consejero de la judicatura Federal de 2009 a 2014

 

 

 

 

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