Ignorancia

Mónica Silva Olvera

Todo procedimiento médico tiene un riesgo, ya sea mayor o menor, pero siempre queda la posibilidad de que algo no salga perfecto como lo planeó el médico

En las últimas semanas se ha dado un seguimiento importante al caso del Dr. Luis Pérez Méndez, por la acusación sobre su actuar en el caso de un paciente pediátrico que falleció a consecuencia de una reacción adversa a un medicamento.

Todo procedimiento médico tiene un riesgo, ya sea mayor o menor, pero siempre queda la posibilidad de que algo no salga perfecto como lo planeó el médico y que quede fuera de su alcance el atender esa complicación, como fue en este caso.

Una reacción anafiláctica a un medicamento significa que el sistema inmune de nuestro cuerpo detecta esa sustancia como un agente nocivo y lo ataca de forma agresiva y pronta, provocando una serie de síntomas, que pueden ir desde una erupción en piel (ronchitas que producen mucha comezón) hasta el cierre de la vía respiratoria 
y alteraciones en el ritmo cardiaco, lo cual, puede llevar a la muerte.

¿El Dr. Luis intencionalmente le provocó a su paciente la reacción anafiláctica? A menos que los padres del paciente le hubieran comentado que el niño era alérgico a ese medicamento y el Dr. Luis no hiciera caso del aviso, sí, pudo haber sido culpa del médico.
Sin embargo, en este caso, no había antecedentes de reacciones alérgicas graves, además, con un medicamento anestésico de uso común, no hay forma de “probar” si éste puede provocar la reacción anafiláctica y si tolera, dar el medicamento.

Seguramente nos ha pasado en casa, que algún medicamento o incluso el piquete de algún insecto (los más frecuentes: hormiga, araña, avispa, alacrán) nos haya causado una respuesta del sistema inmune la primera vez que nos picó. 

También hay reacciones anafilácticas con alimentos. En Estados Unidos es muy común la reacción adversa al cacahuate, existen casos graves donde comer en un plato que antes tuvo  una porción de cacahuates, puede ser causa de muerte en quien es alérgico.

¿Hubo forma de evitar esta muerte? No creo, a menos que los padres hubieran sabido de alguna predisposición del niño y no lo hubieran avisado, o como ya comenté, que los médicos hubieran ignorado las advertencias de los padres.  Si no es el caso, entonces en realidad estamos frente a una situación que puede pasarle a quien sea en cualquier procedimiento, por ello siempre nos ofrecen el formato del “Consentimiento informado”, es decir, nos avisan de los riesgos a los que nos enfrentamos con el tratamiento.

¿Nunca has visto ese “Consentimiento informado”? Bueno, pues deberías  leer los instructivos que se incluyen en los medicamentos, ahí te informan que quizá tu medicamento te provoque dolor de cabeza, diarrea, sueño, erupciones cutáneas, derrame cerebral o daño permanente al hígado, ¿verdad que ahora sí leerás el instructivo?

La ignorancia es un mal que distorsiona la realidad, nos pone en riesgo grave y nos permite emitir juicios sobre situaciones de las que no tenemos conocimiento.  Acabemos con esa epidemia, dejemos de seguir las noticias sin informarnos bien, omitamos el señalar como enemigo a los profesionales por un caso que se hizo público (sí, no es el primer paciente que muere por reacción anafiláctica 
a la anestesia) y busquemos entender más los tratamientos y procedimientos 
a los que nos estamos exponiendo.

Médicos, informen clara y completamente a sus pacientes de cada procedimiento, así como de los riesgos y beneficios de los mismos. El dejarlos en la ignorancia, además de causar miedo 
y desconfianza, hace que situaciones como las que vive el Dr. Luis Pérez se salgan de control.

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