Identidad digital

Independientemente de que no tenemos una cultura de la protección de datos, el robo de identidades digitales es uno de los ciberdelitos más frecuentes
11/11/2018
06:56
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Identidad digital e identidad 2.0 significan lo mismo. Actualmente tienen que ver todo con nuestra realidad tecnológica al encarnar la verificación de nuestra identidad en las tecnologías emergentes. Hablamos del OpenID o Microsoft Windows CardSpace, que son un estándar de identificación digital descentralizado donde los usuarios de una página web, a través de una URL, o del XRI, su versión actual, pueden ser verificados por cualquier servidor que soporte el protocolo. El Windows CardSpace es un software de cliente que Microsoft ha cancelado, y que almacenaba identidades digitales de usuarios.

La identidad 2.0 es parte de la teoría Web 2.0 que destaca de manera simple y abierta un método de identificación en transacciones online cuyo proceso es similar al de una licencia de conducir, credencial del INE o pasaporte; sobra decir que, al navegar por internet dejamos nuestra huella en páginas visitadas, comentarios hechos, likes dados o caritas que otorgamos en Facebook, los retwits que hacemos, las fotos que sumbimos a Instagram, flickr, iStock, cuando firmamos peticiones en change.org, etcétera.

“Lamentablemente sólo hay una minúscula cantidad de sitios que admiten la tecnología Cardspace. Pero Microsoft tampoco demuestra tener mucho interés en masificar su tecnología, porque no han hecho ninguna clase de lobby para incentivar a sitios como eBay, Amazon o Yahoo a añadir compatibilidad con Cardspace”, ha asegurado Francisco Yirá en genbeta.com.

Con el uso masivo de internet, más gente realiza compras online, suscripciones, o acceder a servicios como operaciones bancarias —que, por un lado, significan un gran avance— y pone en riesgo la privacidad de los datos personales y, por tanto, nuestra identidad digital. De ahí que el reto sea desarrollar sistemas para que cualquier persona pueda demostrar su identidad en el ámbito digital, o sea probar que es quien afirma ser cuando quiera comprar o acceder a un servicio online.

En México, asegura Condusef, ocupamos el 8º lugar mundial en robo de identidad: 67% por pérdida de documentos; 63% por robo de cartera o portafolios; 53% por información tomada de una tarjeta bancaria; pero no tenemos un sistema confiable de identificación. El INE y CURP ya han demostrado sus fallas con los sobre registros.

La norteamericana Comisión Federal del Comercio ha alertado sobre el robo de identidad infantil, donde los ladrones pueden usar el número de Seguro Social de un niño para solicitar beneficios del gobierno, abrir cuentas bancarias o de tarjeta de crédito, solicitar un préstamo o abrir una cuenta de servicio público, o alquilar un lugar para vivir. “Averigüe —pide— si hay un informe de crédito a nombre de su hijo para ver si alguien usa su indebidamente información”.

El aumento de la ciberdelincuencia ha hecho que los sistemas de autentificación se vuelvan cada vez más sofisticados; ejemplo el sistema de reconocimiento facial de Apple, Face ID; sistema que cambia la huella dactilar por el rostro para que los usuarios del Iphone X se puedan autenticar y accedan a su terminal, verifiquen pagos con ApplePay o paguen en la AppStore.

Independientemente de que no tenemos una cultura de la protección de datos, el robo de identidades digitales es uno de los ciberdelitos más frecuentes. Con ello, al robarnos la identidad digital pueden acceder a nuestras cuentas bancarias, realizar compras en nuestro nombre, y dañar nuestra reputación en las redes sociales.

Las recomendaciones son simples: primero estar conscientes que podemos ser el siguiente; no utilizar redes wi-fi desprotegidas o públicas porque, al no tener cifrado WPA o WEP, son riesgosas. Si lo tenemos que hacer asegurarnos de navegar en forma segura, accediendo sólo a páginas con protocolo https (protocolo seguro de transferencia de hipertexto). En la Cuenta Pública 2015, la Auditoría recomendó al gobierno federal depurar las bases de datos de la CURP y actas de nacimiento porque al existir sobre registros no podemos tener una información confiable.

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