Hotel Mercury

Luis de la Macorra

Hoy fui a desayunar al Hotel Mercury

Hoy fui a desayunar al Hotel Mercury con mi amigo Juan Manuel, quien ya regresó de su viaje a Monterrey. A nuestra llegada no tuvimos ningún problema para estacionarnos, ya que el hotel tiene bastante espacio de estacionamiento. 

Entramos y en el restaurante nos recibieron amablemente; una sonriente señorita nos llevó a una mesa junto al ventanal de enfrente. El lugar estaba lleno y creo que la mayoría eran huéspedes ya que el hotel tiene un 90% de ocupación, muy bueno.

Juan me platicó que su sobrina, hija de su hermano que vive en Monterrey, tiene una casa en Avándaro y otra en Puerto Angel, y que renta las dos. Me recordó lo bonito que es Avándaro y que hace como 30 años que no voy a visitar ese lugar. Dicen que vale la pena, que está junto a Valle de Bravo, ¡qué rápido pasa la vida!
Le platiqué a Juan Manuel que cuando se inauguró este hotel yo venía muy seguido a desayunar porque tenía un cliente al que le gustaba mucho y recuerdo que se desayunaba rico… veremos hoy.

Me levanté por un plato de fruta mientras que Juan pedía unos huevos revueltos llamados “socarrones” con salsa de chile, sin saber bien de qué chile. La fruta y los jugos bien, pero nada especial. 

Una de las mejores cosas que tenía este restaurante en aquel entonces era el pan dulce, te lo servían calientito en una canasta en cuanto te sentabas a la mesa  y era muy bueno. Ahora ya no te lo sirven en la mesa, sino que está puesto junto con los cubiertos y por lo tanto, no está caliente y tampoco es tan sabroso como antes, quizás ya cambiaron de chef.

Según Juan, los huevos que pidió estaban simplemente bien, nada especial. Cuando me levanté a servirme del bufet, faltaba variedad, ya que sólo había unos ocho platillos; chilaquiles y frijoles de la olla, además de los mismos cuatro de siempre: wafles, hot cakes, pollo y frijoles refritos. 

En cuanto a los chilaquiles, estuvieron regulares; la salsa verde medio amarga, lo cual  siempre es el problema de este platillo. Se necesita una buena cocinera para que la salsa no se amargue.
Al final pedí la cuenta para retirarnos y nos dieron una buena sorpresa, el bufet cuesta solo 175 pesos, ha sido el más barato hasta ahora.

 

Así los calificamos

 

  • La recepción estuvo bien, 10. 
  • El ambiente se percibió regular,  ya que  como es un hotel había muchos niños que siempre arman escándalo, 9.
  • Las instalaciones funcionales, pero nada elegante, 9.
  • La comida debe mejorar; antes estaba mucho mejor, solo un 8.
  • El servicio, bien, 9.
  • En cuanto al precio se merece un 10.
  • En total 9.17, solo recomendable.

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