Hotel Jurica

Luis de la Macorra

Ayer Juan Manuel y yo fuimos a desayunar al Hotel Jurica y nos llevamos una grata sorpresa.

Ayer Juan Manuel y yo fuimos a desayunar al Hotel Jurica y nos llevamos una grata sorpresa. Pero por alguna razón, varias personas, al enterarse de que íbamos a desayunar a ese lugar decían: “Uy que mala idea, no van a desayunar bien, el hotel ya está viejo y feo, y el desayuno malo”. Ninguna de las dos cosas:  el hotel no está ni viejo, ni feo y no voy a decir que el desayuno es excelente, pero tampoco es malo. 

El salón de la entrada está organizado y bonito, el patio central tiene unas enredaderas de buganvilias maravillosas, que deben tener unos cuarenta años, realmente han mantenido bien el hotel.

Pasamos al comedor y un capitán nos dio la bienvenida, nos indicó una mesa y nos ofreció café. 

Juan pidió su acostumbrada tortilla de huevo y el capitán le sugirió pasar con la empleada que está en la zona del buffet para que le hiciera sus huevos como él quisiera. Por mi parte, avisé que yo tomaría el buffete. 

El salón comedor es grande y había un buen ambiente, varias mesas estaban ocupadas por señoras y una que otra, por señores. El hotel ya tiene muchos años, pero no se le notan, todo está  bien y bonito, tal como las mesas y sillas. La decoración es elegante, como de una hacienda antigua.

Me levanté para tomar del buffete y no voy a decir que estuvo excelente, pero sí  bien. Primero me serví un plato de fruta con guayabas en almíbar partidas a la mitad, estaban sabrosas. Había barbacoa en salsa de chipotle, pollo en chile guajillo, frijoles de la olla y varios platillos más. 
El pan estaba frío pero de buen sabor. Me encontré con una charola de churros que sí estaban buenos, me comí tres. Juan dijo que su plato estaba  bueno, aunque nada especial; pidió huevos estrellados con salsa roja, todo acompañado de jugo de toronja, café y pan dulce.

Sentados platicando, me sorprendió ver en el jardín a unos diez niños de entre dos y cinco años, acompañados por tres niñeras que jugaban con ellos. Se me hizo una muy buena puntada, así los papás pueden desayunar sin preocuparse por sus hijos.

Pedimos la cuenta y estuvo correcta. 250 pesos de mi buffete y 120 por el plato de Juan. Dimos las  gracias al capitán y salimos al salón grande de la entrada. Habían instalado unas mesas largas con cientos de hojas de registro y unas mochilas azules de regalo. Pregunté de qué se trataba y me explicaron que ese día tenían un evento de 300 personas. 

Salimos y cerca de la entrada de la zona arbolada del hotel, vimos un gran salón de reciente construcción, muy bonito. 
Juan iba de compras a Antea  así es que procedimos a calificar el evento antes de dejarlo ir a gastar su dinero.

Así lo calificamos

  • En la recepción no había alguien pendiente cuando nosotros llegamos al restaurante, 8.

  • El ambiente estaba agradable, 9. 

  • Las instalaciones, 8. 

  • La comida no fue mala pero tampoco excelente, 8.

  • El servicio fue bueno, no exagerado, 9.

  • El precio fue adecuado, 9.

  • En resumen es recomendable, una grata sorpresa, 8.5

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