“Hombres, a sus Derechos y nada más; mujeres, a sus derechos y nada menos.”

Rodrigo García Santana

Plática obligada en todos los hogares en nuestro México es reconocer a nuestras mujeres sus derechos, derechos que son celebrados este 8 de marzo conmemorando 104 años de su movimiento mundial, reconocido por la  Organización de las Naciones Unidas, (ONU), lucha que recorre diversos escenarios mundiales e históricos desde la revolución industrial, pasando por la revolución francesa buscando libertad, igualdad, fraternidad.

Corría el siglo XX en Copenhague donde lo vemos materializado por primera vez, conmemorándose el “día internacional de la mujer, el 19 de marzo de 1911, donde se solicitaba el derecho al sufragio femenino, a ocupar cargos públicos, derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

 El 25 de marzo de 1911, ocurre un trágico episodio sin precedentes, en el cual mueren 140 jóvenes trabajadoras, en un incendio en una fábrica de camisas en new york, del cual se desprenden las condiciones laborales que generaron el desastre, teniendo repercusiones en las legislaciones laborales y en las celebraciones próximas del día internacional de la mujer.

En México se realizaron todo tipo de  de luchas y propuestas para mejorar su condición de vida, pero fue hasta 1947 cuando se le reconocen sus derechos bajo el mandato de Miguel Alemán Valdés,  donde se le otorga a la mujer la facultad de participar en la vida política de los municipios, siendo,  hasta 1953 cuando el entonces presidente Adolfo Ruíz Cortines, reconoce a las mujeres sus derechos políticos, en el municipio, estados y federación.

En la actualidad debemos fomentar en nuestro entorno el respeto de sus derechos,  a no ser discriminadas, al trabajo, a una justa remuneración, al voto, a ser votada, a obtener cargos públicos competitivos, en los partidos políticos a la igualdad para contender, igualdad  tan luchada por muchos pero negada por otros, debemos ser nosotros un impulso para que esto sea una realidad, porque hoy en pleno siglo XXI solo vemos destellos que nos invitan a creer que vamos por buen rumbo y palpamos otra realidad muy diferente.

¿Qué requerimos para que el apoyo a las mujeres sea realidad total?

 

Reflexiona y actúa.

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