Hay muchos tipos de voto, ¿cuál es el suyo?

Rogelio Gómez Hermosillo

Al hartazgo frente a la crisis política se suma el hartazgo a las campañas

Al hartazgo frente a la crisis política se suma el hartazgo a las campañas. Ya hay poca escucha y poca reflexión. Prevalecen las emociones y de ahí se aprovechan quienes quieren hacer creer que el resultado en las encuestas es inevitable. Así, el llamado a discernir los votos sigue siendo indispensable, sobre todo porque hay varias elecciones simultáneas. Muchas personas ya decidieron su voto para Presidente y de ahí derivarán el resto de sus votos casi automáticamente. Les es igual el resto de las elecciones. Pero también hay un grupo amplio indeciso o que podría modificar su voto, así como quienes quieren hacer voto estratégico.

Hay muchos que se cuestionan las otras elecciones. ¿Cuál puede ser la mejor fórmula al Senado? ¿Quién puede gobernar mejor mi entidad? El “voto diferenciado” no es muy común, pero ha crecido. Consiste en votar por un partido distinto en algunas de las boletas. Ha habido elecciones federales y locales en las que el voto diferenciado es más del 10% del total y hace la diferencia.

La aparición de las candidaturas independientes también obliga a esta reflexión. Es la situación de quienes van a votar por senadores como Kumamoto en Jalisco o Clouthier en Sinaloa. Ese grupo tiene que definir qué hacer con sus otras boletas. También podría ser la de quienes, votando por Amlo, no estén de acuerdo en darle todo el poder, especialmente quienes saben que esa mayoría incluye diputados del ultraconservador Encuentro Social. En la historia reciente, la última vez que un Presidente tuvo mayoría fue en 1991, en el sexenio de Salinas de Gortari. Fueron este tipo de mayorías las que permitieron a López Portillo nacionalizar la banca en 1982 y a Miguel de la Madrid reprivatizarla. La otra fuente de cambio de votos proviene de quienes van a votar “contra alguien”. El voto “estratégico”, que busca impedir el escenario que consideran más negativo.

Un último grupo sería el voto volátil. Por ejemplo, cada vez hay más señales de que AMLO está ofreciendo un nuevo pacto de impunidad a Peña y a los priístas. Si se dan cuenta del pacto, una parte de quienes lo apoyan puede repensar su voto. “El que se enoja pierde”, reza una máxima popular que bien valdría tomar en serio en esta etapa. En todo caso, este arroz no está cocido aún.

Consultor internacional en programas sociales. @rghermosillo

 

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