Hablemos de talento

Eli Martínez

¿Qué es el talento?

Hablar de talento, es hablar de desarrollo, de atrevernos a hacer cosas distintas. Para lograrlo, es imprescindible la inteligencia emocional, la cual define como, la inteligencia para conocer nuestras emociones e influir en nosotros de manera positiva, así como, conocer las emociones del otro e influir en ellas de manera positiva. Para desarrollar el talento, necesitamos saber gestionar las emociones y crear un entorno donde nos sintamos cómodos.

El talento tiene que ver con un componente de resultados. Yo puedo tener mucho potencial, puedo hacer muy bien las cosas, pero si no las hago, no soy talentoso. También está asociado a la capacidad de alcanzar resultados superiores.

Hay dos clases de talento, el individual y el del equipo. Pero el que importa en una empresa, es el de los equipos. Si no, piensa en el futball. Por lo tanto, el talento es aquel que permite lograr resultados superiores dentro de un equipo, y eso, tiene que ver con la inteligencia emocional.

¿Por qué el talento?

Estamos en entornos de una competencia extrema, por lo tanto, necesitamos tener talento en todos los niveles de la organización. Es necesario que la gente de lo mejor de si misma. Tiene que ver con un componente primordialmente económico. Yo como empresa puedo lograr una estrategia maravillosa, pero si mi cliente se acerca a uno de los empleados, él tendrá su primera experiencia con la empresa a través de él. No podemos desaprovechar la más pequeña oportunidad con él. Si queremos ser competitivos, todo el equipo requiere ser muy talentoso.

¿Qué necesitamos para desarrollarlo? Tres componentes:

  1. Capacidades: Habilidades y conocimientos que me permiten hacer cosas diferentes. “Puedo” hacerlo.
  2. Compromiso: No solo lo que puedo hacer, sino que lo “quiero” hacer. Está asociado con la motivación, ya que un compromiso, es un acuerdo entre dos partes; siempre es bidireccional, es decir, siempre se tienen que satisfacer necesidades de ambas partes. En este sentido, está, la motivación extrínseca (salario ecónomico, prestaciones, capacidad de ascenso, etc.) y la motivación intrínseca (salario emocional: pasión, el disfrutar lo que se hace), por último, la tercera motivación, “creer en lo que yo hago”.
  3. Acción: No solo puedo y quiero hacer las cosas, sino que las “hago” cuando el cliente me lo pide. La acción está vinculada al tiempo.

Por tanto, la llave primordial para gestionar el talento la tiene el líder. Por supuesto que también depende del ambiente de trabajo, del contexto y otros factores, pero el principal, sigue siendo el líder.

¿Cómo lo podemos gestionar?

El talento tiene que ver con los siguientes factores:

  1. Con la libertad: Un empleado está comprometido con su empresa cuando hay tres elementos;

·         Cuando está donde quiere estar: No está pensando en cambiar de organización. No está en lo que se llama “el despido interior”, es decir, está presente, pero su cabeza está en otro lado.

·         Cuando se esfuerza un poquito más.

·         Cuando  habla muy bien de su organización (engachement).

  1. La reciprocidad: Según la ley de la reciprocidad, lo primero es; tienes que dar lo que necesitan las personas, después pedir lo que necesitas de las personas y por último, exigir en caso de que no se cumpla lo pactado. ¿Qué van a ganar si te siguen?
  2. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace: ¿Has oído hablar de las neuronas espejo?  Continuamente estoy escaneando lo que el otro hace a nivel inconsciente buscando coherencia entre lo que se espera de él y lo que realmente hace.
  3. Procesos: Cuál es el talento que yo necesito, ya que no todas las empresas necesitan lo mismo. El resultado depende del equipo que tengas.

Atrévete a desarrollar tu propio talento, para que puedas desarrollarlo en tu equipo.

Comentarios