Guerras sin vencedor

Gerardo Proal de la Isla

Ante la ansiedad que nos provoca demasiada actualidad, se antoja adentrarse en la calma y ese especial y único silencio que nos ofrece una biblioteca

La primavera arribó a nuestro país con el pie derecho, repleta de calor y de novedades en torno a la economía mundial, con una declaración de guerra comercial entre dos potencias mundiales en una época, donde irónicamente no existen fronteras en materia de comunicación y en un momento en el que la incertidumbre también florece con singular entusiasmo y nos plantea un panorama totalmente insospechado. 

Ante la ansiedad que nos provoca demasiada actualidad, se antoja adentrarse en la calma y ese especial y único silencio que nos ofrece una biblioteca, como esta imagen de una de las más hermosas, la Palafoxiana, ubicada en la capital del estado de Puebla.

La biblioteca es ese espacio hoy en peligro de extinción, donde se puede hojear en la historia de la humanidad y enterarse que particularmente las guerras comerciales muy, pero muy rara vez, tienen algún claro vencedor. La realidad es que regularmente todos terminan perdiendo en ellas.

Dichas guerras son y han sido extensiones de las operaciones de comercio entre los países donde se suman regulaciones y aranceles, que lo único que logran es modificar la oferta de bienes y servicios, y encarecerlos por los innecesarios incrementos en sus costos y  por supuesto, en los precios para los consumidores finales, entre ellos, los habitantes de este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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