Guardia Nacional al servicio de Trump

Concuerdo con las palabras de don Porfirio Muñoz Ledo, quien defendió desde la tribuna que la “Guardia Nacional fue creada para combatir delincuentes, no para combatir migrantes”.
17/06/2019
08:32
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Durante las últimas semanas hemos sido testigos de un espectáculo que ha dejado a México en una posición, tanto interior como exterior, de alta vulnerabilidad: el presidente Trump, con su particular estilo, ha sentado las bases para utilizar a México como plataforma electoral y muro migratorio, mientras que el gobierno mexicano, reactivo y nervioso, ha caído en el juego.
Es una realidad que el presidente López Obrador y su gabinete tienen ante sí un dilema de altísima complejidad. Estados Unidos, además de ser nuestro vecino y principal socio comercial, sigue siendo el país más poderoso del mundo. 

De haberse impuesto la amenaza –que aún sigue activa– de la imposición progresiva de aranceles, el golpe para la economía nacional habría sido brutal: muy probablemente habríamos caído en una recesión cuyo efecto sería la pérdida de empleos y el aumento de la pobreza. Lo cual seguramente impactaría en el resto de la presente administración federal.

Sin embargo, también es una realidad que el presidente ha actuado en línea con el más puro estilo neoliberal y pragmático, algo que él tanto crítica y denuesta. Preocupado por los mercados y el comercio exterior, el equipo negociador mexicano ha cedido hasta lo indecible a las pretensiones de Washington, dejando en manos de una potencia extranjera buena parte de nuestra política interior, lo que implica una fuerte pérdida de soberanía. A partir de ahora, en el momento más sangriento de nuestra historia reciente, no es la seguridad de los mexicanos la prioridad de la recién creada Guardia Nacional, sino los intereses migratorios de un país extranjero y la ambición de reelección de un presidente que no ha hecho más que insultar y utilizar a México y a los mexicanos incluso antes de llegar al poder.

En una actualidad donde amanecemos todos los días con noticias de sangre, donde vemos con impotencia como nuestros estudiantes mueren a manos de la delincuencia por las razones más absurdas, que menores de edad son arrancados de la vida sin el menor remordimiento, que las mujeres mexicanas siguen siendo víctimas de una violencia descarnada, que nadie en el país tiene el respaldo de una nación protectora, en esta actualidad tan dolorosa, es Estados Unidos y no México quien despliega al contingente más nutrido –6 mil elementos– de la Guardia Nacional, no para garantizar la paz dentro de nuestras fronteras, sino para detener el flujo migratorio que se dirige a otra frontera y que afecta otros intereses. 

En este sentido, concuerdo con las palabras de don Porfirio Muñoz Ledo, quien defendió desde la tribuna que la “Guardia Nacional fue creada para combatir delincuentes, no para combatir migrantes”, y que el problema más grave que nuestro país confronta es la pérdida de la soberanía y libertad para transitar sobre el territorio: “Estados Unidos nos quiere convertir en un país enjaulado”.

Además de esta grave pérdida de soberanía, el haber cedido de una forma tan rápida a los reclamos del presiente Trump, sin haber luchado, sin haber buscado las vías legales que asisten a nuestro país, sin estrategia alguna, es un precedente de impredecibles consecuencias. Es de esperarse, que el día que el presidente Trump se vea superado por la realidad y por su incapacidad para gobernar –que seguramente será en muchas ocasiones–, recurra a la opción más fácil para recuperar popularidad: golpear a México y sacar algo a cambio.

Una vez entrados en este camino, es difícil salir. Hoy fueron los migrantes centroamericanos, mañana habrá un pretexto nuevo. El fondo, para el presidente Trump, importa poco: lo que importa es ganar humillando, es salirse con la suya incluso cuando su país pierde, es aumentar su ego sin importar si para lograrlo tiene que destruir a un país entero, nuestro país. 

 

Diputado federal por Querétaro

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