30/01/2013
12:39
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En tan sólo unas semanas nuestra joven democracia ha vivido capítulos que han hecho mella y que no debemos pasar por alto, pues enlistados nos permiten apreciar, en su justa dimensión, espejismos disfrazados de transparencia o actos de justicia que conllevan lo contrario.

1) El montaje mediático del gobierno federal sobre la declaración patrimonial de sus funcionarios, empezando por el Presidente, fue un engaño, burla a los avances que en la materia en la última década. No se pretendió hacer público el patrimonio de los funcionarios, sino ocultar sus bienes. Coincido con el certero análisis de este martes de Jesús Silva-Herzog Márquez. Las declaraciones presentadas por los funcionarios el 16 de enero son un claro indicio de lo que implica ocultar información en aras de una supuesta transparencia, es engañar con medias verdades y sembrar ideas que dejan más dudas que certezas. El sexenio pasado, ya lo citó también Silva-Herzog Márquez, el presidente Felipe Calderón sí cumplió con la ley: dio a conocer sus bienes y el costo de los mismos, sin simulaciones. Lo que atestiguamos ahora fue el pretendido intento de decir qué poseen los funcionarios, pero sin querer que se sepa cuánto valen obras, terrenos o casas que poseen o la certeza de su origen. Eso no es transparencia, es un espejismo con reflectores.

2) La situación por la que pasa el IFAI, cuya tarea había sido reconocida en aras de consolidar un sistema democrático, basado en la transparencia y que hoy vive una crisis que ha puesto en entredicho, por voz de algunos de sus integrantes, su labor, justo acuando se habla de una necesaria reforma en ese campo.

3) La SCJN decidió liberar a Florence Cassez. La decisión, aunque inapelable, ha sido cuestionada no sólo por las víctimas sino también por expertos y académicos en la materia. A ello se agrega la afrenta a las víctimas por parte del Ejecutivo federal al avalar sin reparo alguno la decisión de la Corte.

El senador Roberto Gil lo resume así: inadmisible “es que el gobierno peñista no abogara por las víctimas e hiciera valer que el objeto del amparo en revisión ante la Corte se limita a cuestiones de constitucionalidad y que, por tanto, no había forma jurídicamente legítima de otorgar el amparo con efectos de inmediata liberación, sino que el caso debió regresar al juez de la causa para que éste resolviera sobre la culpabilidad de Cassez a partir de las circunstancias subsistentes”.

4) Justo el mismo día de la resolución de la Corte: el caso Monex, una operación que reveló: 1) la inequidad en las pasadas elecciones y 2) el que nuestras autoridades electorales aún tienen mucho por recorrer en fiscalización, pues resultaron incapaces de sancionar en alguna medida a los infractores.

Las dudas persisten: ¿qué sigue?, ¿cuántos hechos más de este tipo resistirá nuestra joven democracia?, ¿qué hacer para que no vuelva a ocurrir? La respuesta está en los ciudadanos. Hoy tenemos el poder para reaccionar y salir en su defensa, dentro de los marcos institucionales. Hay que ejercer ese poder. Al arranque de los trabajos en el Legislativo vamos por el fortalecimiento y autonomía del IFAI; y por una reforma política que cierre la puerta a los Monex y a evitar retrocesos en transparencia. Es hora de profundizar la transformación democrática de México y defender lo logrado. El Congreso es uno de los espacios idóneos para ello y así dejaremos constancia.

Diputado federal por el PAN

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