Gobierno capitalino: un cochinero

Mancera y compañía, uno de los grupos más nefastos en la historia de esta noble ciudad que ya no aguanta a pesar de su resistencia milenaria.
14/09/2018
02:58
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Resulta sumamente lógico que el gobierno de la Ciudad de México, hoy a cargo de José Ramón Amieva pero en realidad operado por Miguel Ángel Mancera, liberara a dos presuntos porros que habían agredido a estudiantes universitarios el 3 de septiembre.

Los perredistas, cuya aceptación entre la población es de 4%, siendo que hace tiempo era de 16 puntos (Jorge Buendía, EL UNIVERSAL, 11 de septiembre), están cada vez más desprestigiados y luchan por abrirse espacio a como dé lugar. En estos días inaugurarán, por cierto, la “Universidad de Coyoacán”, de muy dudosa calidad, aparentando que son dados a la ilustración, siendo que entre los miembros de la UNAM es reconocido uno de sus actuales diputados, Mauricio Toledo, motejado en la FCPS como El Tomate, quien usa dinero para utilizar grupos de golpeadores y extorsionar cínicamente a los negocios de Coyoacán, desde que fue delegado. Los que siguieron a cargo en dicha circunscripción: Valentín Maldonado y Manuel Negrete, desgraciadamente, son títeres de Mauricio.

En estos días hemos tenido información y fotos de Víctor Hugo Lobo y Alejandra Barrales con golpeadores. Ambos financian a diferentes bandas que mencionó en su informe el rector: Enrique Graue. Así pues, son varios los liderzuelos perredistas que se han entronizado gracias a las prebendas, la compra de sufragios y, en primera y última instancia, el uso de pandillas.

Pero no se crea que Lobo, Barrales y Toledo hacen eso porque son muy audaces, sino debido a que tienen la complicidad oficial, la cual está por terminárseles el primero de diciembre, a la llegada de Claudia Sheinbaum.

Otro caso patético es el de Héctor Serrano, quien fue secretario general de Gobierno y luego de Movilidad en la administración mancerista. De acuerdo a un reportaje de Raúl Monge (Proceso, 2184), repartía dinero a raudales a diversos políticos para fortalecer una corriente que creó al interior del PRD, Vanguardia Progresista, la que disponía Mancera para su beneficio. De 21012 a 2015, Serrano utilizó para sus fines 2 mil 900 millones de pesos. Y entre sus malas artes estuvieron obsequios a su madre, esposa, hijos y para él. Es decir, el saqueo aparentemente para el jefe pero en beneficio de los cercanos. ¡Peor que en los tiempos de López Portillo y los orgullos de su nepotismo!

Uno más de los hombres de este nefasto sexenio capitalino es Raymundo Collins. Estuvo en el Instituto Nacional de Vivienda (Invi), cuando era un policía que no sabía de construcción, pero eso sí, se quedó con una gran cantidad de departamentos, obsequió a sus amigos periodistas muchos otros y repartió dinero sin tener idea a quién, por eso muchos aparentes damnificados del sismo de 2017 recibieron miles de pesos sin esperarlo. Ahora está en la SSP. Ya se le escapó el hijo de El Señor de los Cielos, ha visto cómo azules asesinan a ciudadanos y frente al problema universitario su palabra recurrente es: NO. En entrevista con Patricia Dávila (Proceso, ídem), le preguntan cuántas bandas delictivas hay; respuesta “No sé”; le inquieren cuánta droga se maneja actualmente; contestación: “No sé”; acerca de los narcomenudistas en el campus: “No tengo idea, sólo la UNAM puede decirlo”. Y él es quine cuida (sic que se busca en los bolsillos) una de las ciudades más grandes y problemáticas del orbe.

Pero lo terrible es que todos ellos estuvieron dirigidos (sic sin brújula) por Miguel Ángel Mancera y los hermanos Julio César y Luis Ernesto Serna Chávez, trío que actuó para aumentar su riqueza, obtener departamentos y casas (algunas de las cuales rentan) y realizar negocios inmobiliarios —las torres por la capital son evidentes—, y reparación de vialidades (ver el reportaje de Raúl Monge y Sara Pantoja, Proceso, ídem).

Para lograr comisiones de hasta 35%, incluso utilizaron los materiales del gobierno de la CDMX para que el constructor, José Antonio Velasco Jiménez, quien se asemeja a Carlos Ahumada, pudiera hacer de la pillería lo cotidiano.

Mancera y compañía, uno de los grupos más nefastos en la historia de esta noble ciudad que ya no aguanta a pesar de su resistencia milenaria.

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