18 / septiembre / 2021 | 05:47 hrs.

Generosidad y culpa

Rodrigo García Santana

Hemos sido educados para ser generosos cuando tenemos un sentimiento de culpa, es decir, si cometemos alguna acción que nos genere culpa la única manera que tenemos de enmendarlo es prometer que no volverá a ocurrir semejante acto, más la acción de ser generosos con las personas a quienes les causamos un detrimento emocional por esa acción.

La culpa es un sentimiento que no te deja tranquilo, que te persigue constantemente y que sin duda realizaras cualquier cosa con tal de dejarla de lado, que no te persiga y mucho menos te deje en estado de indefensión o vulnerable hacia otras personas a quienes podría decirse así más coloquialmente les provocaste un mal sabor de boca.

Corría el año de 2006 cuando José dentro de su grupo de amigos comentó -No juegues que borrachera de tres días me puse, la pase genial una gran experiencia-, extrañado uno de sus amigos Antonio le comentó -Oye pero que te dijo tu esposa no se molesto por ello- y asentó José con la cabeza  y dijo -sí pero ya se le pasará con la sala y el comedor que le compre, que eran los  que ella quería no le va durar mucho el enojo-

Así pues este tipo de acciones a la que nos han acostumbrado desde pedir perdón por nuestras malas acciones desde pequeños con un ramo de rosas, algún chocolate van creciendo y a la par van enseñándonos que ante un mal comportamiento vendrá un no volverá a suceder y un acto generoso, por ello creemos que la única manera de quitarnos el sentimiento de culpa es con generosidad desmedida, o con generosidad del tamaño que sea la culpa.

Debemos crear un mejor entorno para nuestros hijos, enseñarles que la generosidad debe nacer de la reacción de realizar algo bueno por simple hecho de querer hacerlo y beneficiar  sin esperar nada a cambio, más no para tratar de ahogar un sentimiento de culpa que de manera latente está presente lastimando nuestra emoción.

En resumen no deberíamos ser generosos por tener un sentimiento de culpa, más bien deberíamos trabajar para no tener un sentimiento de culpa jamás, me queda claro que no podemos transitar en esta vida cuidando el actuar de los demás, con el simple hecho de cuidad el propio nos ahorraríamos correcciones futuras, todo suma, todo es ejemplo y bien o no tenemos pocos años en la vida de nuestros hijos donde podamos inculcarles los valores que ocuparan en su edad adulta y aun así afirman especialistas que en la adolescencia tendrán una transvalorización es decir los valores de la época, más los valores inculcados por los Padres  les generaran sus propios valores y con ellos vivirán el resto de su vida.

Cuidemos los valores reforcémoslos desde el ejemplo, el ser humano tiende a imitar acciones antes de saber incluso que significan, sabemos que es difícil porque así fuimos educados pero bien vale la pena enseñarles que no debemos ser generosos por culpa, si no debemos ser generosos por ser de buenas intenciones.

Les agradezco sus comentarios a mi correo electrónico.

¿Tú alguna vez has sido generoso por un sentimiento de culpa?

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