Género e igualdad sustantiva

Carlos de los Cobos

“Sin la participación de la mujer en la política, no habrá sociedades justas”, Magistrada María del Carmen Alanis Figueroa

Los días 10 y 11 de julio pasados, el municipio de Querétaro a través de la Dirección de Género organizó en conjunto con el Instituto Electoral del Estado de Querétaro, la UAQ y el Instituto Nacional Electoral, un foro denominado “Género y Democracia: hacia la paridad sustantiva”; en dicho evento se dieron cita especialistas en la materia y se contaron con dos grandes conferencias magistrales: la de la Magistrada María del Carmen Alanis Figueroa, del TEPJF y el Consejero Lorenzo Córdova Vianello, Presidente del INE; ambos juristas de gran talante, visión y compromiso social.

Respecto de la primera, sólo tengo palabras de agradecimiento al haberme dado la oportunidad de trabajar hace algunos ayeres en el Tribunal cuando lo presidió y éste obtuvo una de sus mejores épocas en lo jurisdiccional, académico y administrativo. Con el Dr. Córdova, imposible no acordarse de esos grandes debates en su clase de teoría política.

Es muy desafortunado que la pobreza, la discriminación social, sexual, religiosa, laboral y por ende, política, continúe acentuándose en los grupos de mujeres; De manera decidida existen esfuerzos internacionales auspiciados por la ONU, la CEDAW y el FMI para efectuar programas que permitan aspirar a las sociedades latinoamericanas a una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres.

El concepto igualdad es muy complejo de entender, tanto desde el punto de vista filosófico como jurídico; sin embargo, debe ser una aspiración y un principio internacional que rija todos y cada uno de los actos de los partidos políticos, así como de los Poderes constituidos para convertirnos en sociedades más justas.

La magistrada Alanis afirmaba que en Asambleas Parlamentarias en las que en su mayoría se componen por hombres, se necesita forzosamente el otro punto de vista para que la política pública sea efectiva y plena, es decir, sustancial, no de formas y fraudes como el pasado reciente en nuestro país.

Desde mi punto de vista, ciertamente debemos celebrar las cuotas de género, pero debemos ir más allá. Por ejemplo, imposible seguir con prácticas en la que la mujer no es valorada como un ser racional sino como objeto de placer sexual; jefes que aprovechan su condición de “superioridad” para abusar de sus subordinadas; trabajadoras domésticas ultrajadas sexualmente por sus “patrones”, pues al final del día, estos personajazos dirán que, como hace siglos, tienen derechos sexuales sobre ellas.

En el Poder Judicial de la Federación a través de los Comités de Ética, impulsados por dos gigantes del Derecho como los Ministros Azuela y Juan Díaz, así como en su momento por el Consejero Juan Carlos Cruz Razo, se tuvo particular cuidado en este tipo de abusos; si bien la judicatura es una noble tarea que tiene que ser cuidada, debemos blindar a nuestros jueces y juezas de influencias y preferencias dudosas, donde en algunos casos puede más la minifalda que la capacidad de compañeras extraordinarias, me comentaba un amigo muy querido que esto es cotidiano en su Unidad Jurisdiccional, el jefe continuamente “cercano” a este tipo de prácticas;.

En tal tesitura, las demás autoridades de otros órdenes y órganos de gobierno deben hacer lo posible por efectuar prácticas que coadyuven a la igualdad sustancial entre hombres y mujeres, comenzando por el lenguaje y evitar la diferenciación sexista del trabajo.

Por otro lado, nada más deleznable que quien se precia de integrar instituciones democráticas haga uso de prácticas del pasado y utilice a la mujer como objeto sexual, reflejando en ello severos problemas psicológicos.

Mi propuesta está encaminada a establecer que, si bien ya tenemos un entramado jurídico que permitirá a las mujeres estar blindadas para que accedan a cargos de elección popular, debemos adentrarnos más en el problema y formar consciencia desde nuestros hijos e hijas, para heredarles un mundo mejor del que nos ha tocado vivir y que por desgracia hemos sido testigos, a veces mudos, de injusticias sobre la mujer. Como dijo la Magistrada Alanis, “las mujeres deben ser Votadas, no Botadas…”.

Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y especialista en justicia constitucional

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