¿Gendarmería para qué?

EL UNIVERSAL publicó ayer nuevas declaraciones de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, en torno a la creación de la gendarmería. El cuidado que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha tenido en materia de comunicación en otras agendas, no lo está mostrando en torno a esta iniciativa. La gendarmería es un compromiso de campaña y de transición y un proyecto de gobierno que no muestra contenidos. Mal hace el nuevo gobierno echando mano del tema policial sin encontrar rumbo propio. Nos dicen que llamarán a 10 mil militares para comenzar las operaciones de la gendarmería y que será una policía de élite, adecuadamente evaluada y controlada.

Todo lo hemos escuchado ya y las fallas no han parado. Nada hay nuevo. Recordemos que el propio gobierno entrante condenó la estrategia de Felipe Calderón contra la delincuencia, misma que precisamente puso en el centro a la Policía Federal.

El secretario de Gobernación no tiene claro el plan o no sabe cómo comunicarlo. Por un lado, el presidente Peña Nieto ha comprometido un Programa Nacional de Prevención del Delito y promover la policía de proximidad en los municipios; por el otro, habla de crear una policía con disciplina militar que intervendrá en las zonas más violentas del país y con policías débiles.

Como lo muestran las intervenciones de las modernas Unidades de Pacificación Policial en las más violentas favelas de Río de Janeiro, la fuerza militar es solo vehículo para el despliegue del modelo policial comunitario.

La clave del asunto es muy clara: los militares no resuelven la seguridad de las comunidades, si bien, en el mejor de los casos, pueden hacer contención para proteger la creación de escenarios que hagan posible una intervención duradera para un cambio sostenible. Los militares no ofrecen la creación de comunidades seguras. Los fracasos en el mundo intentando lo contrario son escandalosos.

Sólo hay que mirar, por ejemplo, la experiencia fracasada de los Estados Unidos intentando crear comunidades seguras con militares en funciones policiales en escenarios post conflicto. México ya debería haber aprendido que disciplina militar y cambio sostenible para la seguridad ciudadana no tienen nada que ver. Ya debería saber que el despliegue militar, por sí mismo, en el mejor de los casos solo contiene temporalmente la violencia. Pero además ya sabemos también, como antes lo aprendieron otros países, que el despliegue militar en zonas donde no hay guerra convencional provoca conflicto creciente entre los militares y los ciudadanos, en particular mediante violaciones a derechos humanos. Ahí está la enorme cantidad de expedientes abiertos justo por ello. ¿Gendarmería para qué?

Director de Insyde