Futuro del agua en Querétaro

José Alfredo Zepeda Garrido

Evidentemente, el problema del déficit de agua en nuestra metrópoli no es nuevo, ha sido ampliamente advertido y muy observado desde hace al menos cuatro décadas

Hace casi año y medio se trató en diversos medios de comunicación sobre los retos que tiene la ZMQ para su abastecimiento de agua en los próximos años, las notas periodísticas que aparecieron las generó la declaración del titular de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Enrique Abedrop, quien subrayó el acelerado crecimiento que ha venido teniendo Querétaro, en lo económico y en su población.

Evidentemente, el problema del déficit de agua en nuestra metrópoli no es nuevo, ha sido ampliamente advertido y muy observado desde hace al menos cuatro décadas, a causa del abatimiento de los acuíferos y de la subsidencia (hundimiento del terreno por extracción de agua a través de pozos de bombeo) que se ha ocasionado en el valle de nuestra ciudad, acompañado del fuerte crecimiento de la población y de las actividades económicas que interactúan favoreciéndolo, así como en consecuencia de los esquemas de planeación y ejecución del desarrollo urbano en los que intervienen los municipios y el estado.

La obra más importante que vino a ampliar la dotación de agua a nuestra ciudad corresponde al Acueducto II, con una inversión total superior a dos mil 850 millones de pesos, trasladando agua de la Cuenca del Pánuco a la Lerma Chapala, aprovechando agua de los denominados manantiales del Infiernillo, aguas abajo de la zona de la Presa Zimapán. Con esta obra de infraestructura se ha logrado traer a nuestra metrópoli 1 m3/seg (50 millones de metros cúbicos anuales, aproximadamente), lo que se consideró podría brindar el recurso vital por 17 años más. El Acueducto II debería contribuir a reducir la sobreexplotación del acuífero de Querétaro, cuya extracción anual en 2011 se estimaba en 110 millones metros cúbicos. Con el Acueducto II se pretendía moderar la sobreexplotación del acuífero del Valle de Querétaro para alcanzar su equilibrio y uso racional, sin embargo, desconocemos qué tanto se ha logrado de la expectativa señalada. El Acueducto II es la obra hidráulica más grande del estado de Querétaro desde que se construyó el acueducto finalizado en 1738, con la gran aportación de don Juan Antonio de Urrutia y Arana, III marqués de la Villa del Villar del Águila.

Se desconocen los avances de los últimos tres años con relación a la mejora y aumento de la infraestructura para el abastecimiento de agua para la ZMQ, con visión de futuro. Es necesario insistir en la importancia de atender la exigencia de llevar a cabo acciones y obras que hagan viable el desarrollo de nuestra urbe y que garanticen el abastecimiento de agua nuestra ZMQ que sigue creciendo a paso acelerado. De hecho, tiene que subrayarse que el abastecimiento de agua a nuestra ZMQ no ha sido sostenible, porque hemos estado agotando sus aguas subterráneas cuya recuperación resulta de lejano alcance. Se requerirá aprovechar la dotación posible aprovechando aguas de la Cuenca del Pánuco, aumentando los caudales, recordando que el 30 de agosto de 2013 el Director General de la Comisión Nacional del Agua, David Korenfeld, afirmó que nuestro estado contaría con un instrumento jurídico para garantizar a sus ciudadanos el abasto de agua durante los próximos 100 años, en beneficio de las futuras generaciones, pero sería necesaria la construcción de infraestructura acorde para atender y solucionar el problema hídrico en la región, considerando el abastecimiento factible que representan las cuencas hidrológicas Río Moctezuma 1, Río Extóraz y Río Santa María 3., otorgando del orden de 5m3/seg de agua adicionales.

Según el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, se tendrían que destinar 20 mil millones de pesos para traer agua del Río Moctezuma a fin de atender la demanda hídrica que se generará en la ZMQ hacia 2030. Queda la interrogante sobre qué es lo que se ha hecho al respecto.

 

 

 

 

 

 

 

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