Fundación Josefa Vergara, I.A.P.

Ángeles Ochoa

     “ Si mi nieto fuera heavy, le enseñaría mi música más que a nadie”. Plácido Domingo. Tenor, director de orquesta, productor y compositor español, actual Director de la Ópera Nacional de Washington y de los Ángeles.

     Saludo con aprecio a quienes me honran con su lectura el día de hoy. Como siempre he sido cautiva de mi inspiración, y pensando y pensando en lo infinito del pensamiento acompañado de la emoción, sentimiento y pasión, los tres integrantes de lo que llamamos afectividad es que hoy quise emplear como preámbulo lo que un ser humano y magnífico músico como José Plácido Domingo Embil, (a quien tengo el gusto de conocer y de haberle robado involuntariamente unas lágrimas en las exequias de su madre Doña Pepita Embil). Detengámonos nuevamente en la frase que abre hoy esta columna y acto seguido imaginemos que todos somos el abuelo o abuela, según sea el caso y nuestro nieto universal fuese aquel espíritu rebelde que no nos permite mirar con empatía y caridad a nuestros semejantes. Es decir, en nuestras mismas manos se encuentra el poder y el control de comportarnos como mejores personas. Esta frase, pronunciada por mi admirado Maestro Plácido,  quedó para mí ad hoc, cayéndome como del cielo para permitirme que al leerme, ustedes y yo veamos que es realmente posible despertar la chispa del amor por nuestro mundo y sus habitantes.

      Esto dista mucho de aquella frase que versa: el caníbal y el misántropo jamás se pondrán de acuerdo con respecto a la humanidad. Pero de eso somos muchos los que ya no queremos saber más. Por el contrario, tenemos el palpitante anhelo de añadir a nuestra partitura melodías que nos armonicen, motiven, sanen y nos enamoren de la vida y lo que ella conlleva.

     Y habiendo domesticado ese nieto rebelde que nos aleja de las causas positivas, y habiéndolo hecho con maestría estamos listos para el despegue en avión primera clase que nos permite no sólo mirar desde las alturas la labor de instituciones como la que hoy presento, sino también hacernos uno con el piloto y cuando llegue a nosotros el aterrizaje de nuestra existencia, poder exclamar ¡este viaje bien ha valido la pena porque apoye a mucha gente y al hacerlo trascendí en varias generaciones a veces sin siquiera saberlo!

     Ya habiendo entrado en sintonía con lo que intento plasmar, es que les presento  a la Fundación Josefa Vergara. Y haciendo uso del conocimiento de que existe una oleada marcada por una nueva generación de queretanos, es mejor aclararles y platicarles quién fue precisamente esa dama, Josefa Vergara. Se trata de una mujer queretana ilustre, esposa distinguida de Don José Luis Santos Frías. Nunca tuvieron hijos, no obstante eso no opacó su prodigalidad hacia lo más necesitados, por el contrario, quizá la incrementó, pues dedicaban gran parte de su tiempo y recursos para apoyar a los más necesitados.  Cuando quedó viuda le quedó muy claro que su acción filantrópica debería continuar aun después de que ella partiera de este mundo. Fue así que dejó estipulado por la vía testamentaria que el H. Ayuntamiento fungiera como albacea testamentario y sí poder darle seguimiento a la humanitaria labor que iniciaron ella y su esposo. De tal manera que la fortuna que legaron se distribuyera entre los niños y jóvenes más desprotegidos.

     Pasaron los años y hoy en día su misión subsiste bajo el nombre de Fundación Josefa Vergara, I.A.P.

     Ahora es momento de platicarles acerca del objeto social de esta institución benéfica, el cual se divide en cuatro ejes principales:

1.-  La protección, preparación, formación y apoyo a niños, jóvenes y mujeres desamparados, enfermos e incapacitados o en estado de necesidad básica y apremiante.

2.- La creación de condiciones que salvaguarden y refuercen la dignidad de la mujer.

3.- La prestación de servicios de educación y atención especial a invidentes a través de la escuela de ciegos y débiles visuales.

4.- La ejecución y cumplimiento de la última voluntad de Doña Josefa Vergara y Hernández, conforme a lo estipulado en su disposición testamentaria.

     Por lo tanto, exhorto a quienes me leen en Querétaro, la República Mexicana y el mundo gracias al espacio brindado por este maravilloso medio de comunicación. El Universal,  a través de su versión impresa y digital, a que se propongan sumarse a esta causa tan interesante y tan cerca y al alcance de todos. Un verdadero orgullo para las tierras queretanas, hoy en día, amalgama perfecta de historia, leyenda, añejadura, modernidad y desarrollo.

     Aprovechemos la oportunidad que nos brinda nuestro entorno, sólo basta el motivar al nieto del que hablaba anteriormente y darle rienda suelta a la felicidad propia y ajena.

     No se pierdan lo que les platicaré el próximo sábado. ¡Hasta siempre!

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