#FuerzaNovilleros

Sin duda, el tema de nuestra columna es muy ríspido. Me ha tocado leer comentarios muy buenos así como comentarios malos –no sobre la manera y las formas de escribir estas líneas- de los anti taurinos quienes manifiestan su repudio a la fiesta brava, insultando y despreciando cualquier llamado al debate, teniendo como premisa el respeto de las dos partes.

Empiezo esta columna semanal de esa forma porque en el mundo taurino son muchos los que no hemos enfrascado y hacemos llamados a que se respete la tauromaquia de muchas maneras, ya sea como fuente de empleo o como el simple arte que deleita la pupila en cada trazo que se da.

Los compañeros anti taurinos, por su parte, solo hacen ver su falta de conocimiento en el tema denostando, sin ponerse a investigar para ver más allá de sus protestas. Algunos dicen ser animalistas y los vemos paseando con pieles carísimas o degustando una rica barbacoa o cualquier alimento de producto animal. En todo momento sigo respetando sus ideas y sigo defendiendo las mías.

Muchas ciudades del país y del mundo tienen a la fiesta de los toros como Patrimonio Cultural pues conocen que desde la crianza de los toros  hasta el que vende la botana en la plaza dependen de esto y jamás se puede terminar. Estados como Guanajuato, Aguascalientes, Tlaxcala, Hidalgo y nuestro Querétaro amado son las que representan y cuidan la fiesta de los toros.

Sin embargo, existen otros estados y países en el mundo que no lo ven así, tal es el caso de la ciudad de Bogotá, en Colombia, donde el alcalde ha iniciado una campaña de desprestigio y denostación hacia la fiesta brava, buscando impedir que se realizan corridas o cualquier actividad taurina. Pero como siempre tenemos aficionados taurinos en todo el mundo los cuales nos organizamos y tratamos de enviarle las mejores vibras a un torero que ha sufrido una cornada o cuando los “antis” violentos quieren hacer de las suyas.

De esta manera y volviendo al tema de Colombia, hay ocho jóvenes valientes, sin apenas contratos, sin apenas futuro -porque si hay algo complicado en la vida es llegar a ser torero y más en Colombia, en donde ya casi no se dan novilladas y la mayoría de prospectos ya no pueden hacerse en la provincia nacional sino que deben buscar horizontes en tierras mexicanas o europeas- han demostrado que vale la pena luchar por una idea, sino que están demostrando de qué pasta están hechos los taurinos.

Estos muchachos han demostrado entereza, fortaleza, enjundia, convicción, principios, esfuerzo, lucha, aguante… y lo mejor de todo, decencia y honorabilidad ante los anti taurinos que se autoproclaman no violentos pero que atacan a sus congéneres humanos con inusitada sevicia.

En días pasados los “antis” atacaron con gases lacrimógenos y con piedra la carpa de los novilleros. Y recibieron solo silencio, temple y valor. Pues estos angelitos bajados del cielo se sentaron al frente de los huelguistas –quienes solo se han alimentado de sueros y de vitamina C para no deshidratarse, llevan veintidós días aguantando estoicamente sin comer hasta que se reabra la plaza de toros de Santamaría- a comer pollo hasta el hartazgo para provocarlos, para maltratarlos psicológicamente.

Pues así son las lecciones que nos están dando estos ocho heroicos jóvenes en Bogotá quienes no solo están defendiendo la fiesta brava, están tratando de hacer valer el orden jurídico y el respeto a la ley que permite los espectáculos taurinos en Colombia, sino que están demostrando la bravura, la nobleza, el empuje y la raza de la que están hechos los taurinos, los amantes del toro bravo y los toreros, como lo son todos ellos.

Sigamos defendiendo la fiesta en todas partes del mundo. Ayudemos a nuestros novilleros con el hashtag #FuerzaNovilleros.

 

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