¿Fracasó la prohibición a las drogas?

Guillermo Tamborrel

Una larga serie de merolicos, algunos con mucho prestigio, vociferan, que la política prohibicionista en materia de drogas fracasó rotundamente sin dar argumentos. Algunos, señalan que dado que el número de adictos ha venido creciendo, la política prohibicionista simplemente fracasó. Otros esgrimen que los 80 o 90 mil muertos a consecuencia de “la guerra contra las drogas” son evidencia suficiente para afirmar que la política prohibicionista fracasó. Otros, los menos, expresan que al arrebatarles el mercado de la marihuana a los criminales se les debilitará a grado tal que podrán ser abatidos. Así repiten sin mayores argumentos ni sustentos.

Ante dichos argumentos, que no comparto, me permito señalar lo siguiente:

1.- Versus el número creciente de adictos: ninguno cae en la cuenta de que para evaluar cualquier política pública se hace necesario analizar los resultados que se alcanzaron al aplicarla y estimar –mediante una metodología científica- qué hubiese pasado si no se hubiese recurrido a la aplicación de la política pública. Para explicarme mejor permítaseme poner como ejemplo a los médicos, quienes al hacer sus investigaciones sobre un nuevo medicamento consideran no sólo a los pacientes que experimentaran esa nueva medicina, también dan seguimiento a un grupo de pacientes denominados testigos que no reciben el medicamento de tal forma que se comparan los resultados entre ambos grupos y es como se determina si el nuevo medicamento funciona o no. En otras palabras, si las adicciones a determinada droga, en determinado lugar crecieron como ejemplo, un 5% entonces hay que estimar científicamente qué hubiese pasado sin la política prohibicionista. ¿Si el análisis nos señala que la adicción se hubiese incrementado en un 30%? Entonces la política sí funcionó ya que redujo sustancialmente el número de adictos, aunque quizá no a la perfección. Si el análisis señala que el resultado hubiese sido la reducción al 2% entonces sí podemos decir que la política fracasó.

2.- Versus el número de muertos: sin duda que las muertes de personas, nos deben llevar a buscar evitarlas. Pero también se hace necesario dimensionarlas y analizar sus causas. En el caso de las drogas ilegales tenemos que la gran mayoría de las muertes (94%) ocurren en criminales y que éstas se deben a la competencia por el territorio y los mercados. Los grupos criminales se seguirán enfrentando, los criminales compiten y competirán a balazos. Es por ello que pensar que las muertes originadas por el enfrentamiento entre criminales van a disminuir con la legalización de la marihuana es erróneo.

3.- Debilitamiento del narco criminal: hay personas que afirman que al legalizar la marihuana y permitir que las personas la cultiven para su propio consumo le restarán clientes a los narcomenudistas lo que finalmente le restará ingresos a la cadena y que por ende el capo se debilitará pudiendo entonces ser abatido por el Estado. Suponiendo que logremos quitarle el negocio de la marihuana a los criminales, estos se concentrarán en otras actividades como el secuestro, la extorsión-renta de piso-, trata de personas, venta de drogas duras, etc.. Es infantil pensar que el criminal va a aceptar así nada más el dejar de recibir utilidades.

Fuente de los deseos; ojalá que aquellas voces que felicitan el fallo de la SCJN reflexionaran y se documentaran sobre las consecuencias de dicho fallo, sobretodo en lo que se refiere a los menores de edad, antes de hacerse públicas. Esta más que comprobado: disminuir la percepción de riesgo en el consumo de drogas se traducirá en un incremento en el consumo.

Ciudadano comprometido.

@TAMBORRELmx

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