Finanzas

Finanzas sanas y desarrollo

Carlos Alberto Alcaraz Gutiérrez

Hoy el debate en torno a las finanzas públicas tiene una enorme concentración en la arena de la deuda pública de estados y municipios; en el plano macroeconómico se dice que hay estabilidad, perfecto, pero sabemos que hay pasivos laborales así como instrumentos que han colapsado estructuras fundamentales como la seguridad social.

Sin embargo, en los últimos años el incremento de la deuda interna proveniente de acciones irresponsables y poco transparentes, generaron que 70% de las entidades sufrieran degradaciones en su capacidad crediticia. Igualmente, gran parte de los municipios se debaten en torno a la viabilidad de sus estructuras administrativas, pero sobre todo están prácticamente imposibilitadas para de realizar inversión social, de infraestructura y qué decir en materia de seguridad.

La irresponsabilidad -sin importar colores- en gobiernos locales, respondió más a una lógica de indolencia e incapacidad, fue ofensiva y en muchos casos sumamente sofisticados los mecanismos que usaron para colapsar a municipios, dejar en la indefensión a la gente y burlar la justicia.

Otros fueron menos estéticos en su comportamiento, y bajo el amparo de la impunidad, dejaron rastros de su rapiña y de una enorme deslealtad a su gente y a sus partidos. Tenemos en Querétaro muy claros los ejemplos en San Juan del Río, El Marqués y Corregidora.

A pesar de esto, lo cierto es que la entidad descansa sobre una estabilidad clara, fruto de acertadas decisiones como la eliminación de la tenencia, que fue una solución a la economía de muchas familias que desde 2006 esperaban que la promesa del entonces candidato del empleo fuera honrada; sin embargo, pasaron 3 años más para que este anhelo se viera materializado; este programa trascendió en el país, llevando el debate a una discusión no solo técnica sino de justicia social, ya que si bien era un impuesto que no tenía mayor fundamento que la costumbre, cierto es que para muchas entidades era un verdadero salvavidas. La presión social y el debate fue tal que se tuvieron que crear modelos similares para emular al logro de la sociedad de Querétaro.

Desprenderse de 450 mil contribuyentes cautivos no fue sencillo; demandó una determinación en la transparencia y la disciplina presupuestal, que en paralelo demandada un impulso en materia de infraestructura, salud y educación, dicho de manera simple: Inversión.

Esta semana se dieron importantes indicadores que brindan confianza y solidez en el comportamiento de la administración pública y en el desarrollo de la entidad; Querétaro fue una de las 6 entidades que de acuerdo con las calificadoras Fitch, Ratings, Moody’s y S&P aumentaron su calidad crediticia, disminuyeron su deuda pública —la cual ronda los mil pesos per cápita— y mostraron disciplina en el manejo de los recursos públicos.

Esto no es sólo un ejercicio de mostrar libros y ser auditados; significa también una labor consistente y solvente por parte del gobernador José Calzada Rovirosa y desde luego de su secretario de Planeación y Finanzas, Germán Giordano Bonilla, ya que estos ejercicios ante las calificadoras globales demandan cabildeo que va más allá de las simples cifras. Esto vincula seguridad, competitividad y desde luego, talento.

Esta estabilidad confirma aciertos que en su momento han sido criticados; la falta de incentivos para captar inversiones, si bien es una solución cortoplacista vemos que en el tiempo tiene un impacto que se cubre con las empresas, mejor invertir en salud, educación y desde luego en los ejes de luz, agua y piso firme para todos.

Una segunda política criticada es no aprovechar la línea de ampliación de créditos de las que goza el gobierno, si bien darían un impulso en el momento, lo cierto es que Querétaro sigue creciendo sin ellos, por lo cual hipotecar a siguientes generaciones no es hoy viable.

Consejero de Coparmex

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