Fin a las bolsas plásticas en Querétaro

22/07/2019
08:04
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La semana pasada, la 59 Legislatura del estado de Querétaro atendió una de las prioridades más urgentes en nuestra agenda medioambiental: acabar con los plásticos de un solo uso, como bolsas, popotes y unicel. Felicito al diputado Jorge Herrera Martínez por presentar y llevar a buen término esta excelente iniciativa, y felicito a todos los diputados y diputadas que integran la 59  Legislatura por aprobar esta fundamental reforma a la Ley de Protección Ambiental para el Desarrollo Sustentable del Estado de Querétaro.

De esta forma, se llevará a nivel estatal lo que empezamos a hacer en el municipio de Querétaro en la administración que tuve el honor de presidir; lo que implica un impacto más profundo y amplio de una política pública medioambiental que no tiene otro objetivo que heredar un mundo mejor a nuestros hijos.

La crisis medioambiental que vive el planeta a causa de los plásticos de un solo uso es de extrema gravedad. Los mares, los ríos, los lagos acumulan, todos los días, toneladas de basura. Los peces y las especies acuáticas, tanto de agua dulce como salada, se ahogan entre el plástico que los circunda. Y, en última instancia, somos nosotros y nuestros hijos los que ingerimos, en nuestros alimentos, los residuos plásticos provenientes de las mismas bolsas, unicel y popotes que usamos todos los días.

Somos nosotros mismos los que nos causamos el daño más grave y, al mismo tiempo, acabamos con el único hábitat que tenemos. 

De ahí, la urgencia de poner fin a los plásticos de un solo uso. Una bolsa de asa se utiliza lo que tardamos en llevar la compra del supermercado a nuestra casa: un promedio de 12 minutos. Un popote se utiliza lo que tardamos en tomarnos un refresco: un promedio de 7 minutos. Un vaso de unicel, en el mejor de los casos, nos dura el tiempo que dura una reunión con amigos. Sin embargo, la bolsa de asa, el popote y el vaso de unicel tardan hasta cuatro siglos en degradarse y, en el ínter, causan un daño devastador en mares, subsuelos y fauna.

Tan solo hablando de bolsas de plástico, los mexicanos utilizamos 84 mil 500 millones de unidades al año. Una cantidad exorbitante que se puede sustituir, sin dificultad, por bolsas reutilizables como las que usaban nuestras abuelitas. Un ligerísimo cambio de hábitos que tiene un profundo impacto medioambiental.
Justamente ese fue el sentido de la reglamentación impulsada por mi administración municipal y ahora por la legislatura estatal: más allá del aspecto coercitivo, la meta es cambiar los hábitos de consumo y vida, para transitar de una sociedad contaminante, a una sociedad donde se privilegia el uso de productos biodegradables, se procura la reutilización y, lo más importante, donde el gobierno y los ciudadanos trabajan juntos para preservar las riquezas naturales.

La federación no se puede quedar atrás. Existen grandes esfuerzos locales que dan fe de la voluntad que tienen los mexicanos por contribuir al cuidado del medio ambiente.

En lugares como Tijuana, Veracruz, Jalisco, Nuevo León, Ciudad de México, Sonora y ahora todo el Estado de Querétaro, ya se han tomado medidas contundentes para abandonar el uso de plásticos de un solo uso.

Con la finalidad de implementar esta política pública a nivel nacional, el 11 de octubre del año pasado presenté ante el Pleno de la Cámara de Diputados una iniciativa que reforma  y  adiciona  diversas  disposiciones  de  la  Ley  General  para  la  Prevención  y  Gestión  Integral  de  los  Residuos. La finalidad de la reforma es prohibir los plásticos de un solo uso en todo México.

Seguiré trabajando para lograr que el Congreso apruebe esta importante iniciativa. Mientras tanto, lo logrado en el estado de Querétaro es un paso firme hacia un futuro sostenible. Sin duda, una gran noticia. 

 

Diputado federal por Querétaro

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