18 / junio / 2021 | 01:16 hrs.

Mucho he dicho y repetido que en el deporte se hacen héroes y villanos, y ayer tuvimos el claro ejemplo de ello, pero ya decía yo, algo había olvidado, algo que jamás se me ocurrió y es lo siguiente: ¿Cuándo dos equipos se enfrentan, puede ser tanto para uno como para el otro, la misma persona a la que se podría poner la misma etiqueta de villano, que la de héroe? La respuesta fue sí.

En Brasil el villano fue el arquero de la selección mexicana de futbol, Guillermo Ochoa, quien tuvo una tarde brillante, inolvidable, MEMOrable. El portero evitó por lo menos cinco veces que el balón entrara a su portería y ello lo vistió de villano para el país sede de la Copa del Mundo, no así para los millones de mexicanos que vimos en Guillermo Ochoa, el héroe que pudo dar a la Selección un punto valiosísimo que a la larga, pudiera ser el de la calificación a la siguiente ronda.

Y no quiero verme amargo e insípido, pero los que vimos el juego de la jornada 2 de la Copa del Mundo entre Brasil y México, todos coincidimos en una sola cosa, en que México no perdió gracias al arquero, y eso verdad. Nadia habló de lo que hizo o no la escuadra completa en la cancha, todos hablan del arquero y las portadas de los periódicos más importantes del mundo lo hablarán y sino, vamos a darle una hojeada hoy por la mañana antes de salir a trabajar.

Lo cierto es que digan lo que digan, y muy a mi forma de ver esta actuación de la selección mexicana, pero sobre todo de como seguimos todos los mexicanos viendo las cosas, es que aún seguimos en la orilla. Entiendo y lo acepto, México tuvo personalidad, se paró bien en la cancha y ante el anfitrión y pentacampeón Brasil. El cielito lindo fue….lindo, pero seguimos conformándonos con un empate cuando verdaderamente México demostró que pude ganar…y no lo hizo.

Ya lo dije, no quiero ser amargo pero a esta selección hay que exigirle y hacerle saber que Brasil está en la reestructura de su nueva selección, igual que México que de haber querido, ayer pudo haber ingresado a la historia de los mundiales venciendo al anfitrión.

Pero bueno, que esto no sea motivo para no celebrar, es válido y que bueno, pero que también sea motivo de reconocer que México se quedó en la orilla sabiendo que pudo haber ganado, que tuvo dominio en la cancha, que “jugó bonito” pero que no tuvo más que conformarse con un empate y quedarse también, con el saborcito a victoria.

El halago pudo haber sido para todos pero no, las cuatro magistrales atajadas de Guillermo Ochoa mantuvieron el arco mexicano invicto y es quien se lleva todos los créditos al menos, en este encuentro.

La tranquilidad habrá de sentirse para el siguiente encuentro ante Croacia, pero vamos a ser sinceros, falta camino y así como felicitamos y brincamos de alegría, hay que exigir y un empate es lo que menos merecíamos ante Brasil y hay que saber verlo así, que gracias a Guillermo Ochoa, México puede ir por un boleto a la siguiente ronda eliminatoria.

Suerte y éxito.

Comentarios