Falsedades

Araceli Ardón

Pobre Borges. Tan grande fue su inteligencia, tan profundos sus diálogos

En las redes sociales circula un poema atribuido a Jorge Luis Borges que comienza: “Después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia / entre sostener una mano y encadenar un alma…”.

Los años de docencia me fuerzan a ser escéptica. Busqué en Google y encontré que ese texto aparece en el libro Caldo de pollo para el alma adolescente, escrito originalmente en inglés por Jack Canfield, Jack Victor Hansen y Kimberly Kirberger. Los derechos de autor pertenecen a Health Communications. Fue publicado en 1999. ISBN 155874732X. Es un bestseller. 
El texto se titula “Después de un tiempo”. La autora es Veronica A. Shoffstall. 

Pobre Borges. Tan grande fue su inteligencia, tan profundos sus diálogos, tan laberínticos sus textos especulares, tanta su fama, que miles de personas han creído que leyeron sus palabras, cuando en realidad han leído textos falsos que los defraudadores quisieron prestigiar con su talento. 

Hace años que otro poema atribuido a Borges, titulado “Instantes”, circula en Internet, se publica en revistas y se inmortaliza en tarjetas: “Si pudiera vivir nuevamente mi vida / en la próxima trataría de cometer más errores. / No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. / Sería más tonto de lo que he sido, de hecho / tomaría muy pocas cosas con seriedad. / Sería menos higiénico. / Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría / más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. / Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería / más helados y menos habas, / tendría más problemas reales y menos imaginarios”.

Este poema no aparece en ningún libro publicado por Borges. Su viuda, María Kodama, afirma de que el argentino jamás habría escrito algo de tan mala calidad.

La culpa del malentendido puede deberse a la revista Plural. El poema apareció en las páginas 4 y 5 del número de mayo de 1989, con este comentario de Mauricio Ciechanower: “Pieza preñada de un poder de síntesis magistral, ‘Instantes’ refleja los pensamientos más íntimos del gestor de  Elogio de la sombra a propósito del trayecto de vida que le tocara en suerte recorrer, desechando aquellos tramos existenciales a los que hubiera deseado dejar de lado y, por el contrario, incorporando aquellos otros que hubieran podido proporcionarle placer y gratificación plena”.

Sin embargo, críticos literarios buscaron hasta dar con el inicio de la madeja. Hay un texto publicado en inglés en la revista  Family Circus  de Kentucky, del 27 de marzo de 1978, que tiene las mismas líneas que el poema “Instantes”. Por otra parte, el caricaturista Don Herold publicó en octubre de 1953, en la revista Reader’s Digest, el texto “Si yo viviera a vivir mi vida”, que contiene las mismas ideas.
Borges tenía 54 años cuando este texto fue publicado. El autor argentino era traductor. Quizá Borges tradujo alguna vez este texto, y de ahí que alguien lo haya difundido como suyo.

A Gabriel García Márquez le pasó lo mismo. Hay quienes inventan tres frases y le añaden la firma del  autor colombiano. Por ejemplo, circula  este poema, titulado “La marioneta”, con la atribución a este escritor, que no escribió poemas: “Si por un instante Dios se olvidara / de que soy una marioneta de trapo / y me regalara un trozo de vida, / posiblemente no diría todo lo que pienso, / pero en definitiva pensaría todo lo que digo. / Daría valor a las cosas, no por lo que valen, / sino por lo que significan. / Dormiría poco, soñaría más, / entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, / perdemos sesenta segundos de luz...”.

El periódico Reforma de México hace años entrevistó al escritor colombiano para preguntarle su opinión sobre el texto. García Márquez contestó: “Lo que más me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió una cosa tan cursi”.
En la nota “Crónica de una pifia anunciada”, publicada por Raúl Trejo el 1 de junio de 2000, en el periódico La Crónica, de la Ciudad de México, el periodista comenta que conoció al ventrílocuo  Johnny Welch, verdadero autor del poema “La marioneta”. El cómico actúa en cabarets en compañía de su títere, “El Mofles”, que tiene la voz poética en este caso. El ventrílocuo comentó en entrevistas que se sentía orgulloso de su poema, y que muchos de sus clientes lloraban al escucharlo.

La historia de las atribuciones sin fundamento es muy larga. Yo solo quiero sembrar en la mente de usted la semilla de la duda. No todo lo que brilla es oro. Hay mucho oropel en Internet.

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