Ética y moral

Filiberto López Díaz

El tema de la relación entre moral y ética con el Derecho, no es nuevo;  Kelsen, Radbruch, don José Vasconcelos, Recaséns, Hart, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), Rafael Preciado Hernández y Bodenheimer entre otros, directa o indirectamente se han ocupado de él y nuestra legislación mexicana en el ámbito constitucional, civil, administrativo, penal y laboral entre otras, hacen referencia.

El artículo 3° de nuestra Carta Magna es el precepto más relevante, porque en relación a la educación, es decir; la formación del individuo, establece principios éticos; lo es porque sólo ese precepto traza un modelo de persona, de sociedad e inclusive de Estado nacional.

En el terreno del Derecho Social y concretamente en el Derecho del Trabajo, también encontramos una íntima relación entre Ética y Moral. En efecto, el artículo 2° de la Ley Federal del Trabajo, estipula: “Las normas de trabajo tienden a conseguir el equilibrio y la justicia social en las relaciones entre trabajadores y patrones”. El trabajo “exige respeto para las libertades y dignidad de quien lo presta” (id Artículo 3°).

Para la interpretación de las normas laborales figuran las finalidades del trabajo a que se refieren los artículos 2° y 3° de la misma ley y tomando en cuenta “los principios generales de justicia social derivados del artículo 123 de la Constitución…” (id artículo 17°).

A nuestro juicio, hoy en día toma especial relevancia la liga entre el derecho administrativo y la ética particularmente en el régimen de los servidores públicos. En efecto, el artículo 113 constitucional enuncia los principios  que deben de seguir los servidores públicos: legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia, cuyo incumplimiento amerita sanciones administrativas  y el algunos casos la separación e inhabilitación e inclusive hasta la pena de prisión.

En otros aspectos, las relaciones entre ética y derecho nos muestran que lo exigible éticamente no siempre es exigible jurídicamente y ello llevó a la Corte en 1979 a resolver que: “… en el ámbito de la ética es criticable, en el legal es aceptable…” (Semanario Judicial de la Federación, Primera Sala A. D. 2343/78, José Alberto Votta Echavarri, 24 enero 1979) En la vida privada, generalmente el titular de un derecho, puede retenerlo o perderlo. En ninguna legislación en México, se impone obligación alguna a los particulares, de reclamar mediante demanda judicial, la prestación que una persona, el gobierno o el Estado, le debe. En estos casos, exigir o no exigir depende de otro impulso: una voluntad moral y ética. Por lo tanto, el reclamar un derecho no es obligatorio. Luego entonces, la reclamación tiene un sentido moral; pero también puede tenerlo la decisión contraria: no reclamar, perdonar y… olvidar.

Desde luego, [email protected] [email protected], usted tiene una mejor opinión.

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