Estrategia fronteriza “Plaza Sésamo”

Antonio Rosas-Landa Méndez

La Guardia Nacional está impedida legalmente para que sus miembros acudan armados y listos para combate en el despliegue fronterizo.

Las tensiones entre Estados Unidos y México llegaron a un nuevo nivel tras la decisión de Donald Trump de enviar a la Guardia Nacional a la frontera común. Primero, no es la primera vez que ocurre y no se trata de un despliegue que precede una invasión. Segundo, debemos acostumbrarnos a las exageraciones y ladridos del presidente de Estados Unidos.

La Guardia Nacional está impedida legalmente para que sus miembros acudan armados y listos para combate en el despliegue fronterizo. Su accionar es similar al de las fuerzas Armadas en México con el plan DN-III ante desastres naturales. De tal suerte que sus tareas se enfocarán en apoyar a las autoridades civiles para asegurar la frontera.

Antes de Trump los presidentes Obama y los dos Bush desplegaron a la guardia con fines similares. ¿Y cuál es el objetivo? Probar que se tiene firmeza, que se habla en serio sobre el control de la frontera. Una medida política que endurece el rostro del mandatario en turno ante los radicales y los antiinmigrantes. Una politiquería más.

Para ejemplo un botón. Hace algunos años, en una entrevista con el entonces senador Barack Obama, justo antes de lanzar su candidatura presidencial, le cuestioné por qué había votado a favor de construir más muro en la frontera. Obama dijo que lo hizo para que los demócratas no fueran percibidos como débiles en controles fronterizos. “Fue un voto político”, explicó.

Obama también mencionó que sería necesario aprobar los fondos para que dicha acción se materializara, cosa que dio a entender no haría. Una mentira vil, semanas después aprobó con su votó el uso de más de dos mil millones de dólares para ampliar el muro.

Para muchos, Obama fue apóstol de la verdad y mesías de las buenas intenciones, ahí les dejo ésta para que vean qué bueno era su gallo. Comparto la historia para ilustrar que “los políticos no son nada valientes particularmente cuando piensan en su próxima campaña electoral”, me dijo en otra charla el editorialista de The Wall Street Journal, Jason Riley.

Luego de décadas de escribir sobre inmigración me queda claro que Estados Unidos ha sido incapaz de ajustar un marco legal que reconozca con flexibilidad sus necesidades laborales. Cuando hay expansión económica abrir las puertas a mano inmigrante confiable para aprovechar las oportunidades. Eso implica que la válvula se cerrará durante las recesiones cíclicas que experimenta este país.

Cerrar la frontera sur con militares o muros es buena idea sólo para gente con mentalidad “Plaza Sésamo”, observan la frontera sin barrera y una voz en sus cabecitas dice “frontera insegura”, luego ven una imagen con muro y la voz dice “frontera segura”, así de simplones y flojitos son para pensar. En un mundo con retos domésticos e internacionales inmensos, este país destina sus energías en tonterías.

Para cerrar cito a la primera mujer que ocupó la Cancillería de EU, Madeleine Albright, en un texto publicado en The New York Times sobre la política exterior de Trump: “En lugar de participar en una diplomacia creativa, ha insultado a los vecinos y aliados de EU, se ha retirado de acuerdos internacionales… y le ha retirado recursos y relevancia a la Secretaría de Estado”. “A ningún político, incluyendo al de la Oficina Oval, se le debe permitir destruir el sueño de un Estados Unidos donde una multitud de orígenes trabajan juntos para proteger los derechos y enriquecer la vida de todos”. Amén, madam Secretary.

 

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