¿Es el momento para legalizar drogas?

Daniel Cabeza de Vaca Hernández

Antes de liberalizar las frogas, nuestro país debería enfocarse en recuperar la paz, hace valer el Estado de Derecho y fortalecer a las autoridades locales

La posible legalización de ciertas drogas para uso recreativo y medicinal se ha convertido en una propuesta recurrente entre líderes de opinión y de organizaciones civiles, sobre todo por los cambios ocurridos en ese sentido, tanto en Canadá como en parte de EU.

Esa iniciativa tiene como principales objetivos evitar el pernicioso tráfico de sustancias ilícitas, combatir a los grupos criminales y garantizar la seguridad de la población.

No obstante, antes de tomar una decisión, cabría preguntarse si México tiene la fortaleza institucional para transitar hacia un régimen de apertura, que a su vez esté sujeto al control de los países avanzados, quienes usualmente regulan la venta de la droga y atienden la adicción a nivel local.

La decisión que deba tomarse no debe penalizar el consumo ni criminalizar la adicción, como ya está vigente; ni tampoco defender la lucha contra las drogas, máxime porque nuestra política fue impuesta por el gobierno de EU, con lo que aumentó la violencia y se fortalecieron los grupos criminales.

Lo que sí debe tomarse en cuenta es el contexto real ante la eventual legalización: 1. Altos niveles de penetración del crimen organizado en todos los ámbitos de gobierno; 2. Autoridades locales sin capacidad ni disposición para enfrentar el problema; y, 3. Control de algunas zonas por el crimen organizado.

En este sentido, una vez que tenga lugar esa liberalización, lo primero que podría suceder es que el crimen organizado busque afianzarse no sólo en la venta de drogas prohibidas, sino también en la comisión de numerosos delitos, como la extorsión y el secuestro, además intentar aprovechar la fragilidad estatal para controlar el mercado de drogas lícitas.

No se trata de polarizar la discusión ni de imponer una visión sobre un asunto. Lo único que se persigue es que el próximo gobierno federal, en un entorno de gran riesgo por el crimen organizado, no tome pasos en falso y sea exitoso en sus políticas y acciones.

En resumen, se considera que antes de liberalizar las drogas, el país debería enfocarse en recuperar la paz, hacer valer el Estado de Derecho y fortalecer a las autoridades locales, mediante la realización de una convocatoria nacional en la que gobierno y la sociedad se comprometan a dialogar, trabajar y colaborar para cerrar, de manera conjunta, todos los espacios al crimen organizado.

 

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