Envejecer

Mónica Silva Olvera

Actualmente nadie quiere envejecer, ni que intenten llamarle viejo o arrugado, con ese tono despectivo que se da al televisor o celular que es obsoleto, que ya no cumple con la función para la que fue creado.

Actualmente nadie quiere envejecer, ni que intenten llamarle viejo o arrugado, con ese tono despectivo que se da al televisor o celular que es obsoleto, que ya no cumple con la función para la que fue creado.

Y por ello se vive —desde siempre, no crean que somos innovadores— en la búsqueda de la eterna juventud, por ejemplo, se dijo que Alejandro Magno había encontrado “un río del paraíso” en el siglo IV a.C., o como Ponce de León en el siglo XVI viajando a Florida para encontrar “La fuente de la juventud”.  

Si analizamos qué es envejecer, comprenderíamos que desde el momento en que nacemos, comenzamos ese proceso de envejecimiento que nadie quiere reconocer en su vida. Nuestras células nacen, crecen, maduran, se multiplican y mueren, teniendo así presente 
el proceso natural de envejecimiento en nuestro organismo.

¿De verdad es tan malo envejecer? , ¿debemos ocultarlo como el peor pecado?  Alejandro Magno vivió 32 años, mientras que Ponce de León vivió 61. ¿Qué pensarían de nuestras generaciones que tienen como esperanza de vida los 74 años? Creerían que de verdad se encontró esa fuente de juventud eterna, y que no les digan que hay mayores de 110 años.

Creo que el vivir estos años, que otras generaciones no pudieron alcanzar, impacta en la forma en que comprendemos nuestro envejecimiento. Veo ahora mujeres de 60 años dedicadas a su imagen, con atuendos similares a los que usan las mujeres de 30, con peinados modernos y tratamientos estéticos con tal de no aparentar la edad real. Hombres mayores de 50 años que se ejercitan, e incluso tienen mejor figura que los jóvenes de 20, adultos que visten ropa de diseñador y acuden al bar de los antros de moda (¿se sigue diciendo antro?). Insisto con mi pregunta: ¿es tan malo envejecer, aparentar la edad real que se presenta?

Todo esto viene a colación porque fui invitada a la presentación de un suplemento nutricional, cuya función primordial es retardar el proceso de envejecimiento.  Y en las conferencias de presentación me quedé con una reflexión: no es envejecer, sino cómo envejecemos.
Si todo el tiempo hemos descuidado nuestra alimentación, tenemos poca o nula actividad física e incluso nuestras relaciones sociales van de mal en peor, no esperemos que nuestro proceso de envejecimiento sea hermoso y sin complicaciones; lógicamente tendremos unos años llenos de enfermedad y mala calidad de vida.

En cambio, si has cuidado la calidad de tu alimentación, frecuentemente tienes actividades para ejercitarte y distraerte, si tu relación con familia y amigos es armoniosa, tendrás un estado óptimo de salud y podrás notarlo tanto en tus actividades, como en tu imagen y hasta tus amigos de la misma edad te lo harán notar.

El envejecimiento no es una enfermedad, es un proceso natural de tu organismo, pero si no lo asumimos responsablemente, se convertirá en una desventaja para tu futuro. ¡Tú eliges!

P.D.  Agradezco infinitamente las palabras que me envió Héctor Montoro. 
¡Un saludo y mis bendiciones!

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