Entre el pacto de civilidad y el Estado de Derecho

César Lachira Sáenz

Cuando en el derecho se discute entre el Estado de Hecho y Estado de Derecho, surge la discusión sobre la validez de uno y de otro. El estado de Derecho es el respeto a legalidad jurídica (la norma), de lo que dice la ley, respetándose, de lo contrario se comete un delito y por tanto se establece la sanción respectiva. En tanto el estado de hecho nos lleva al campo de las buenas intenciones, de los acuerdos, que si quiere los cumples o incumples (proposición jurídica), sin que exista sanción alguna.

El famoso pacto de civilidad que firmaron 7 partidos políticos encabezados por el PRI, con excepción del PAN y Movimiento Ciudadano, se ubican dentro del Estado de Hecho; en tanto existe la ley electoral (Estado de Derecho) al cual deberán sujetarse todos los partidos en la próxima contienda electoral. Es así que la firma del convenio no es más que una carta de buenas intenciones. La pregunta surge ¿si alguien incumple con quién nos quejamos?

Sobre los puntos del acuerdo resulta redundante. Primero, no acusar con palabras hirientes, insultantes al rival; segundo, promover  el voto, es decir la asistencia a las urnas. Sobre el primero, habría que ver cuál es la dimensión del término “insultante”. Si un candidato acusa a otro, por ejemplo, de haber sido un corrupto o haber malversado fondos cuando ha  sido funcionario público, será insultante? Vaya pretendemos debates light que no escarben el pasado de uno y de otro, si es así, estamos simulando un debate que no es debate, lo que se reduciría a simple presentaciones, como ocurre cuando se elige “la flor más bella del ejido”.

Si no lo entiende, un debate, es una confrontación de ideas, es un encuentro con el otro, donde demuestro con argumentos porque soy mejor que el otro; pero si se trata de no “despeinar al rival”, vaya digo yo, que flojera, y que forma de perder el tiempo.

LAS RAZONES DE MIGUEL NAVA ALVARADO

Quienes conocemos a Miguel Nava, primero cuando era mi alumno  de posgrado en la facultad de derecho, luego como funcionario en el área de los derechos humanos, no es una sorpresa que postulara a la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. No es un hombre que caiga bien al poder, al contrario, es incómodo como debe de ser todo funcionario que vigila que se respete los derechos humanos de todos los ciudadanos.

En su intervención me sorprendió cuando empieza con la cita anónima de una amenaza que recibiera el 23 abril de año pasado hace poco aquí en Querétaro, dice: “Ya deja de defender a los demás, cuida mejor a tus hijas, ya se las cargo la chingada”. Vaya tal introducción en su intervención denota las muchas amenazas a la que se ha visto expuesto desde que asumió el cargo.

Miguel Nava es un profesional muy controvertido, en cuanto pone en tela juicio el actuar que ha tenido anteriormente la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Querétaro, lo que le valió  fracasados intentos del poder legislativo por sustituirlo, claro con el apoyo del poder judicial, que intentó obligar a la legislatura a reponer el proceso por la inconformidad, en cuanto a límite de edad que interpuso César Pérez Guzmán.

Bien por Miguel Nava, sé muy bien que de no salir elegido será perseverante en volver a postularse como lo hizo en Querétaro, hasta que le sea la buena.

LOS CAMBIOS QUE SE AVIZORAN EN EL PRI

En los pasillos del tricolor se comenta el retorno de Hiram Rubio a la secretaria general del PRI. Militante forjado en la lucha del tricolor cuando era gobierno y luego oposición. Es un conocedor de todos los vaivenes de la política queretana, y un cuadro formado por Jesús Rodríguez, quien bajita la mano ha ido colocando sus alfiles en los puestos importantes del partido, sino veamos a Ángel Rojas en la presidencia del PRI municipal.

De así ocurrir lo mencionado se reforzaría la dirigencia del PRI en aras de la próxima contienda electoral; lo que no queda claro es donde irá Erick Osornio que tanto lo han voceado para uno y otro puesto.

MORENA, NEGANDO LA MATERNIDAD

Vaya que en la designación de los Promotores de la Defensa de la Soberanía Nacional, la dirigencia del movimiento Morena, exigen no tener  pasado príista, lo anterior sirvió para dejar fuera de la jugada al militante Apolinar Ramírez Vega.

Habrase visto tal requisito, cuando el propio líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador fue militante y dirigente del PRI. Como dice el dicho, “quien está libre de culpa, que tire la primera piedra”. Por ahí dijeron, …te hablan Jesús Méndez. 

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