Enrique Peña Nieto, 100 días de gobierno

Jesús Rodríguez Hernández

A lo largo de 100 días de iniciada su administración, el presidente Enrique Peña Nieto ha logrado articular una serie de acciones que sorprenden a propios y extraños, no sólo porque se han registrado algunos avances y se han alcanzado reformas y acciones concretas, sino porque los objetivos trazados y anunciados desde su toma de posesión se han podido ir materializando a lo largo de estos meses.

Así sucedió con la suscripción del Pacto por México, al que se sumaron las principales fuerzas políticas buscando destrabar las reformas estructurales para impulsar la transformación del país y culminar la transición democrática a través de acuerdos políticos y legislativos en beneficio de la nación.

El consejo rector de este importante acuerdo tiene la responsabilidad de articular las negociaciones centrales, definir objetivos, determinar mesas de trabajo mediante un puntual calendario de trabajo para elaborar las iniciativas de ley que se requieran, para someterlas a la discusión del Congreso de la Unión.

Con el Pacto por México se pretende consolidar el camino hacia la democratización del país con base en el fortalecimiento del Estado mexicano, la democratización de la economía y la política, así como la ampliación y aplicación eficaz de los derechos sociales y la participación de los ciudadanos como actores fundamentales en el diseño, la ejecución y la evaluación de las políticas públicas.

Viene después la puesta en marcha de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, uno de los principales programas sociales del nuevo gobierno que parte de la coordinación entre las diferentes dependencias de la administración pública federal y de una alianza con la sociedad civil y el sector privado con objetivos de corto, mediano y largo plazo que permitan evaluar logros e identificar oportunidades, y la adopción de preceptos de rendición de cuentas, transparencia y responsabilidad.

Le siguió la propuesta de reforma educativa, misma que fue aprobada por el Congreso de la Unión y por la mayoría de los congresos locales del país. Tras su promulgación, el gobierno de la república da un paso decisivo para hacer realidad el derecho humano a la educación de calidad de los mexicanos y se avanza en el establecimiento de un marco legal, moderno y eficaz que fortalece la rectoría del Estado mexicano en la educación, con esto se inicia una transformación largamente esperada por la sociedad mexicana.

También se contempla llevar a cabo sendas reformas como la hacendaria para que haya finanzas públicas sanas poniendo el sistema fiscal del lado de quienes tienen menos, logrando un sistema hacendario más justo y eficiente.

En el caso de la reforma energética, el gobierno ha insistido en que en ningún caso se pretende privatizar Pemex, pero sí abrir la posibilidad de permitir inversiones extranjeras en determinadas áreas, sin que el Estado mexicano pierda la rectoría sobre los hidrocarburos.

Finalmente, a través del Consejo Rector del Pacto por México, esta misma semana se presentó la propuesta de reforma en materia de telecomunicaciones, mediante la que se acuerda impulsar la competencia en diversos campos para fomentar el dinamismo económico en diversos ámbitos del sector.

Dicha reforma tiene como finalidad asegurar la televisión abierta (habrá dos nuevas cadenas) a todos los mexicanos, mejores precios con tarifas accesibles y calidad en el servicio y en los contenidos, servicios rápidos y confiables, etcétera. La iniciativa que fue firmada por el presidente de la república, se envió para su estudio a la Cámara de Diputados.

Enrique Peña Nieto arrancó su administración con una agenda muy ambiciosa y con grandes retos modernizadores que, en poco más de tres meses, han logrado resultados y expectativas tangibles en beneficio de los mexicanos que más lo necesitan.

Notario público y ex presidente municipal de Querétaro

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