En tiempo y forma

José Alfredo Botello Montes

Hace un año en los estados de Veracruz, Coahuila, Tlaxcala, Quintana Roo y otros, se efectuaron elecciones locales en las que se vio la injerencia sin escrúpulo alguno y descaradamente del gobierno federal por conducto de la Secretaría de Desarrollo Social y los gobernadores en la mayoría de los estados en disputa.

Esto originó que el Partido Acción Nacional (PAN) se levantara de la mesa rectora del Pacto por México, instrumento que le dio buenos frutos al gobierno federal en sus inicios y que trajo como consecuencia la firma de un adendum o anexo en el que se estipulaban, entre otros puntos, la creación de un grupo de trabajo para vigilar la no aplicación de programas sociales con fines electorales y otros más para conformar lo que fuera una reforma político electoral.

En lo personal y por lo que respecta al estado de Querétaro no estaba de acuerdo en el planteamiento de la creación del Instituto Nacional Electoral, para que fuera éste organismo el que se encargara de organizar las elecciones locales por conducto de Órganos Públicos Electorales Estatales, integrado por consejeros electorales nombrados por el primero, y la creación de Tribunales Estatales Electorales con magistrados nombrados por el Senado.

No estaba de acuerdo porque, en la experiencia que me había tocado vivir desde el Partido Acción Nacional, desde los propios Poderes Legislativos o Ejecutivos en que participé, la manera como se había construido el Instituto Electoral de Querétaro fue partiendo desde un órgano de control político del gobierno, para convertirse en organismo ciudadanizado y finalmente totalmente ciudadano, en sus 23 años de existencia.

Sin embargo, lo que vivíamos en Querétaro o Guanajuato no es lo mismo que se vivía en la mayoría de las entidades del país, por la injerencia desmedida como ya se dijo de los gobernadores estatales para convertirlos en su brazo político electoral para legalizar el “atraco electoral” contra sus gobernadores, por lo que atendiendo a esa lógica nacional procedimos a lo que hoy ya es el Instituto Nacional Electoral.

En mi carácter de secretario de la Comisión de Gobernación me tocó participar de manera directa en la construcción del andamiaje jurídico correspondiente y que obligaba a los estados para que, a más tardar el ocho de julio de este año, se armonizaran sus disposiciones electorales a lo nacional.

Fue necesario que el Partido Acción Nacional endureciera su postura para condicionar la reforma electoral en los estados a cambio de continuar con los trabajos de la construcción de las leyes secundarias en materia energética, porque aun gobernadores priístas se oponían a entregar el poder que significa controlar los órganos electorales estatales y tener elecciones a modo.

Por ello es que a marchas forzadas la mayoría de las legislaturas estatales se dieron a la tarea de armonizar esas leyes estatales a lo nacional, pasando incluso por reformas a sus constituciones, con excepción de los estados de Jalisco y Nuevo León donde están dos “jóvenes dinosaurios”, que se niegan a transitar a la normalidad democrática en la que el voto ciudadano cuente y se vote bien.

En el caso de Querétaro los legisladores locales se aplicaron bien, aprobando en tiempo y forma por unanimidad esa armonización electoral, contando para ello los acuerdos y los consensos entre los coordinadores de los coordinadores parlamentarios que integran la Junta de Coordinación Política, principalmente Guillermo Vega, del PAN, y Braulio Guerra, del PRI, contando con el trabajo decidido del presidente de la Comisión Legislativa de Asuntos Electorales, el panista Apolinar Casillas, quien arrastró el lápiz junto secretarios técnicos y auxiliares de los primeros.

Con esto las reglas del juego han quedado establecidas, para que los partidos y ciudadanos tomemos nuestras provisiones y nos preparemos para que el próximo domingo siete de junio del 2015 elijamos al próximo gobernador, los legisladores federales y estatales, así como los ayuntamientos constitucionales que estarán en disputa.

Lo que se trata, es que en todo el país se rompan con esa inercia estatal en varias entidades del país para evitar que desde el poder público se siguieran contralando las elecciones y se burlara el voto ciudadano.

Por lo que respecta a Querétaro, estoy seguro que con los nuevos consejeros ciudadanos electorales nombrados por el Instituto Nacional Electoral, los nuevos magistrados electorales nombrados electorales, y el nuevo andamiaje legislativo que se acabe de dar, volveremos a tener elecciones limpias, transparentes y democráticas, con una participación por arriba de la media nacional y en la que siempre hemos sido referentes.

Consejero nacional y diputado del PAN

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