En busca de la ciudad sostenible

Abigaíl Arredondo

En Querétaro se descuida el equilibrio: se crece en zonas habitacionales y comerciales pero no se genera infraestructura de calidad en la misma proporción.

Asegurar la calidad de vida de los habitantes no es una tarea fácil. Conlleva valorar el crecimiento en sentido amplio, con todas sus aristas y factores: servicios públicos, seguridad, educación, bienestar, obras bien planeadas, respeto y cuidado al medio ambiente, movilidad, entre muchos otros beneficios comunes que no deberían ser un privilegio, sino un derecho real y tangible para todos los ciudadanos.

Regular el crecimiento es fundamental para disminuir los índices estadísticos en problemáticas sociales, propias de todo desarrollo. Si bien, podríamos aplicar en nuestra entidad modelos que han sido exitosos en otras ciudades del mundo, los proyectos y marcos jurídicos deben ser congruentes con nuestra realidad, esto es, no se deben plantear soluciones superficiales que no tomen en cuenta el índice de crecimiento, clima, situación geográfica, cultura, entre otros aspectos del lugar donde vivimos.

En este sentido, en el caso de Querétaro, es necesario actualizar su marco jurídico, para hacer frente a los retos que se presentan en la actualidad.

Tan solo, tomemos en cuenta que el desarrollo urbano y el ordenamiento territorial son de interés nacional, se rigen por la Constitución y la Ley General de Asentamientos Humanos. Por tanto, para que haya congruencia, las leyes estatales y reglamentos municipales deben estar acordes a esos ordenamientos. Por ello, es necesario alinear el Código Urbano y demás normas locales a esa Ley General, que fue expedida a finales del 2016.

Asimismo, se debe fortalecer la vigilancia de la obra pública, a fin de evitar contratiempos, como incremento en costos, extensión de tiempo, entre otros; pues incluso vemos las consecuencias en la infraestructura pluvial, que se ve rebasada por la falta de estudios de impacto ambiental, que indiquen con claridad hacia dónde dirigir el crecimiento.

En este contexto, considero que se ha descuidado el crecimiento equilibrado en servicios básicos, es decir, se crece en zonas habitacionales y comerciales pero no se desarrolla infraestructura de calidad en la misma proporción, como accesos, vías de comunicación, áreas deportivas, verdes y educativas, esta última, primordial para el progreso de cualquier sociedad.

Como diputada local del Estado de Querétaro y presidenta de la Comisión de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Comunicaciones; tengo presente la necesidad de incluir en la agenda pública, programas de desarrollo apegados a la reglamentación nacional e internacional para un crecimiento sustentable y sostenible, a través de la creación de instrumentos legales que integren la participación ciudadana.

El objetivo es hacer realidad el concepto de “Ciudad Sostenible”, como modelo de crecimiento equilibrado y ordenado, que no solo resuelve los problemas actuales, sino también tenga perspectiva a futuro. ¡No olvidemos que lo que hagamos o dejemos de hacer, repercutirá o beneficiará en las próximas generaciones!

 

 

 

 

 

 

 

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