Elecciones indirectas en el PRI

César Lachira Sáenz

El primer round al interior del PRI fue un empate técnico.  La Comisión Estatal de Postulación de candidatos a diputados locales quedo como sigue,  presidente a Juan Almaraz Pérez, como secretaria a Alejandra del Moral y como comisionados a Paulina Escobedo, Socorro García Quiroz, Gerardo Helguera Ugalde, Juan Ricardo Ramírez Luna y Juan José Ruiz Rodríguez. Hay de todo, burguistas, chuchistas y calzadistas.

Queda claro que los miembros de la comisión están excluidos de una postulación a diputados locales, más no a una diputación federal, y aquí me llama la atención el caso de Juan José Ruíz, quien era visto a ser candidato plurinominal local por parte del PRI, y ahora con ésta designación queda fuera de la jugada local; dudo que nuevamente sea postulado para una curul federal, más no así a Paulina Escobedo, quien últimamente ha tenido la bendición del ejecutivo estatal.

Por otra parte, la aprobación respecto a que la elección de candidato a gobernador y alcaldes sea a través de la Convención de Delegados y designación directa de los notables denota dos formas de elección, la indirecta y el dedazo. La primera es más controlable que evita las confrontaciones que ocurre en una democracia directa de participación de los militantes en la elección de sus candidatos; en lo que concierne al segundo se busca “imponer”, y esto va a ocurrir principalmente en la elección de género femenino.

Asimismo se busca darle mayor poder al presidente del partido al permitirle que tenga el poder de realizar o derogar coaliciones con otros partidos y sobre el procedimiento de investigación que se hará a todo el que sea postulado. Habrá que ver si esto es cierto y no se confronta con Hiram Rubio, recién designado delegado especial.

LLEGARON LOS REFUERZOS

Lo comentamos anteriormente que el PRI se encaminaba a fortalecer su estructura partidaria para hacer frente al próximo proceso electoral, y así fue. El arribo de Hiram Rubio como delegado especial y Francisco Perrusquía y Alejandro Espinoza como secretarios adjuntos del PRI buscan darle al partido un tinte de militancia ante el fracaso de Tonatiuh Salinas y de Isabel Aguilar.

La competencia electoral va ser muy competitiva y es probable que en breve Hiram Rubio asuma la presidencia del partido para darle fortaleza a su estructura. Si de ganadores se trata vemos que los tres tienen relaciones cercanas con Jesús Rodríguez, claro Hiram Rubio es un incondicional que se ha formado en las huestes chuchistas, en tanto Alejandro Espinoza fue parte del gabinete de Enrique Burgos, y en ese entonces Francisco Perrusquía  era diputado local. Estamos hablando del tiempo en que Jesús Rodríguez era  secretario de Gobierno y Roberto Loyola conformaba el grupo de avanzada.

Vaya que los tiempos apremian y se nota la mano de la actual delegada, Alejandra del Moral, en propiciar los cambios que a la postre sirve de transición en el relevo del poder político en el estado.

Llama la atención que en la última reunión las camisas blancas fueron la mayoría y se identificaron con Roberto Loyola, en tanto las camisas rojas fueron minoría. ¿No será acaso un preámbulo de lo que viene?

LA CRISIS INSTITUCIONAL

En América Latina muchos países pasaron por una crisis institucional como la que ocurre en nuestro país y tuvieron que aplicar terapias de shock para volver a darle credibilidad a las instituciones. La más importante ha sido el combate a la corrupción y crearon comisiones autónomas con capacidad para juzgar a los funcionarios corruptos. No es descabellada la propuesta de crear el Sistema Nacional Anticorrupción, que permita trasparentar la utilización de los recursos públicos y garantice la rendición de cuentas.

A comienzos del sexenio se planteó la Comisión Anticorrupción, sin embargo se encuentra detenida .La agenda de combate a la corrupción debe ser tan prioritaria como las otras grandes reformas porque conlleva el marco de control para que éstas cumplan con sus objetivos y porque las omisiones legislativas y de implementación le cuestan al país millones de pesos.

Recordemos que el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional ubica a México en el lugar 106 de 177 países; en tanto que Price Waterhouse Coopers, reporta que el 47 por ciento de las empresas globales consideran a la corrupción como el mayor riesgo al hacer negocios en nuestro país, el 25 por ciento indica que le fue solicitado, en 2013, algún tipo de dádiva y, el 33 por ciento haber perdido un negocio a causa de sobornos por parte de sus competidores.

 

Como se aprecia es urgente crear instituciones que le devuelvan la credibilidad a las instituciones y castigar a los Moreiras, a los Mario Marin y a los Montiel, ¿será mucho pedir?

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