El Querétaro nuevo que deseamos conservar

Gerardo Proal de la Isla

Me imagino, luego pienso

 

Me imagino, el pasado domingo, la familia queretana recibió visitas importantes en casa y el estado de Querétaro se convirtió en el anfitrión, mientras su amada cuidad de Santiago de Querétaro es quien se encarga de recibir a los invitados y mostrarles con orgullo la casa entera. A los miembros de toda la familia, los queretanos,  nos visten de gala y nos dan a entender, que expresemos la mejor de nuestras sonrisas ante el arribo de tan importantes visitantes.

 

Por supuesto que, como ocurría y ocurre en muchos hogares, en esos momentos de visita, ni se te ocurra entrar en la sala a menos que tengas el permiso correspondiente, por lo que algunos de los hijos intentan escuchar desde otro lugar lo que se platica en aquel espacio  y nos preguntamos ¿que es lo que significa dicha visita que notamos mucho movimiento en casa?. Vemos y nos enteramos por quienes tienen el encargo de recibir y atender a los invitados y de quienes  tienen la encomienda de escribir y publicar sobre lo que ocurre en esa sala que es el Querétaro Centro de Congresos donde se llevó a cabo la reunión.

 

Por supuesto que vienen otros vecinos y  quienes mantenemos esa curiosidad, insistimos en enterarnos de los motivos y razones de la reunión que resulta ser una reunión que trata sobre los asuntos de este hermoso barrio nuestro que es México en la ciudad del mundo, de sus condiciones de hoy y de sus oportunidades que puede tener cuando llegan otros nuevos y deciden traer e invertir en la zona. Hablan de todas las cosas buenas que tenemos en el barrio y también de los peligros que hay cuando uno transita esas calles solitarias y a deshoras. Mientras tanto, otros moradores de casa deciden quedarse en su habitación, ajenos a todo aquello que ocurre en la sala principal.

 

Sin embargo, luego pienso y reconozco en primera instancia la importancia de tan singular visita y entiendo que eligieron esta casa para la reunión por sus múltiples virtudes y por la buena imagen que tiene la familia local en este maravilloso barrio mexicano. Se habla de este lugar en otras latitudes y se reconocen las buenas maneras, el orden, lo trabajadores que somos y lo  dedicados en nuestras tareas y responsabilidades, etc. Con gusto, nos dicen que habrá noticias buenas sobre el crecimiento y desarrollo y de inmediato generamos expectativas algunos, mientras otros no tanto.

 

Sigo pensando en otra instancia y valoro la importancia de darle un verdadero sentido social a todas y cada una de las palabras que fueron dichas en la sala de esta casa, en el sentido de que sigue siendo tan urgente como importante, no solo la generación de la riqueza, sino la distribución de la misma mediante empleos bien remunerados y oportunidades para México en general y para Querétaro en particular. Más allá de ideologías y de posturas particulares, deben prevalecer el claro entendimiento de que es prioritario encontrar respuestas para garantizar que el hambre desaparezca en este país y con ella el desempleo, la inseguridad y otros males que se pasean con descaro en muchos sitios y a cualquier hora.

 

Me imagino y luego pienso de nuevo en todo el esfuerzo que conlleva el atraer inversiones; en todo lo que significa para quienes invierten, el encontrar las facilidades y el apoyo para concretar los proyectos; en esa difícil, pero más valiosa tarea de  lograr un trabajo en equipo para que las oportunidades se conviertan en verdaderas realidades y no se trunquen por el capricho de quienes  actúan y piensan solo en cómo no se deben hacer las cosas; en todo lo que representa para los miles y miles de jóvenes que concluyendo sus estudios profesionales, están en búsqueda de una oportunidad de trabajo para desempeñar su carrera y en todos aquellos que no habiendo estudiado por cualquier razón, puedan obtener y desempeñar un trabajo digno y remunerado; en que se establezcan con mayor claridad y precisión los criterios para encaminar este desarrollo tan deseado por la mayoría por un camino más corto y abierto por la suma de voluntades.

 

El reto sigue siendo incrementar y unir esfuerzos más allá de nuestros propios intereses. Al fin y al cabo todos tenemos necesidades básicas y éstas deben ser atendidas, no solamente por quienes tienen la responsabilidad, de administrar y de encauzar los esfuerzos referidos, sino por todos aquellos que han sido favorecidos por sus propias circunstancias de vida. Es momento de pensar de nuevo como miembros de una comunidad y no solamente como miembros individuales con prioridades únicas y personales. La gente necesitamos de la gente. El conocer de la experiencia de muchos que han vivido la experiencia de servir, de administrar, de crear oportunidades y de solventar retos y problemas en la historia reciente de muchos otros países y del propio, es vital para aprender y retroalimentar lo que se hace en casa. No siempre se tiene la posibilidad de intercambiar tanto conocimiento y experiencia. Ojalá y esta reunión haya ilustrado a quienes estuvieron en ella y pueda ser en beneficio de muchas comunidades, pero, como nos tocó ser anfitriones, llevemos en ello oportunidades adicionales y claras para este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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