El PRI aún no pierde

En el PRI sienten que el poder se les escapa, pues tendrán que competir en circunstancias adversas…
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12/08/2017
05:02
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En el PRI sienten que el poder se les escapa, pues tendrán que competir en circunstancias adversas… Parecen venir de la realidad negada a tener que trabajar sobre ella a marchas forzadas.

Con un Presidente de la República —su principal activo (sic)— que registra muy bajos niveles de aprobación y popularidad, una difícil situación donde ha perdido seis de nueve gubernaturas el año pasado —además de 4.7 millones de votos— y, en medio de escándalos de corrupción, el PRI llegó a su XXII Asamblea donde continuó, con discursos y escenografías del pasado, tratando de darle sentido democrático a una próxima designación del abanderado.

Y es que, de 2012 a la fecha, el Revolucionario Institucional ha perdido 11 gubernaturas, por lo que gobierna 15 estados (aunque podríamos sumar Chiapas en la versión del Partido Verde), y formalmente es oposición en 16 entidades.

El esfuerzo no se centra en rendir cuentas sino en la urgente necesidad de encontrar la manera de que se crea, nuevamente, que esta vez —ahora sí— se gobernará de cara a la sociedad, mejorará la seguridad, disminuirán la desigualdad y la pobreza, derrotarán al crimen organizado, habrá más y mejores oportunidades de progreso, etcétera. Incluso, que tienen las mejores propuestas y que —a pesar de los pésimos ejemplos de conocidos priístas—, este partido, por fin, se transformará.

Siempre se supo que la batalla contra la corrupción estaba perdida para el tricolor. Debido a esto, parecen poco serias las recientes declaraciones del dirigente, Enrique Ochoa Reza, quien dijo: “Es importante combatir el cáncer de la corrupción, la impunidad. Proponemos que se discuta ampliamente por la militancia, estamos promoviendo un nuevo Código de Ética y que establezcamos una Comisión de Ética que pueda actuar de manera oportuna”. ¿Acaso el otro sí lo permitía, era absolutamente desconocido o no había quién le hiciera caso? O, aún más, ¿existe registro de que alguna vez el partido haya intervenido oportuna y eficientemente para impedir robos, abusos y/o violaciones a la ley por parte de militantes convertidos en autoridades? Basta retomar la historia de ex gobernadores (en la cárcel, prófugos o impunes), y hasta de ciertos gobernadores en funciones que valdría la pena investigar.

Ochoa Reza también explicó que la candidata o candidato priísta a la Presidencia de la República debe tener experiencia probada en la administración pública, honestidad comprobada y proyecto convincente. Aunque, más allá de la supuesta exigencia partidista, apenas es lo que debería tener cualquier aspirante a cargo público, si se observara con seriedad el compromiso que se adquiere y los resultados que deberían exigirse.

Ahora bien, el ex candidato presidencial Francisco Labastida manifestó que su partido puede perder las próximas elecciones presidenciales y que ahora se encuentra en el tercer lugar de las preferencias. De hecho, mencionó que “el PRI no está perdido” y que depende de un buen candidato, de que no haya fracturas partidistas, y de los votos que obtengan los independientes.

Ahora que quedó atrás el “Nuevo PRI”, adentro se habla de “piso parejo”, formas de selección, el mejor hombre, los “candados”; bueno, hay quienes incluso aseguran que se sancionará a militantes con posiciones prepotentes, soberbias o discriminatorias. Así las cosas. En todo caso, el nerviosismo es notorio ante un escenario de evidente molestia social y no es para menos.

Hoy el PRI busca ofrecer, nuevamente, lo que hará con el poder, si es que lo conserva, claro. Lo paradójico es que ni siquiera presenta otra versión renovada, medianamente estructurada del Revolucionario Institucional.

Pero que nadie se confunda: aunque ciertamente entrampado y desgastado, aún no está perdido —como muchos celebran equivocadamente— y buscará a toda costa, por todos los medios, conservar la posición presidencial.

 

Director de War Room Consultores

Licenciado en Periodismo (Escuela de Periodismo «Carlos Septién García»), maestría (Universidad Panamericana) —con menciones honoríficas—,  y doctorado en Comunicació

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