El Potrillogate

Juan Manuel Badillo

Preguntan en Zapopan que quién va a pasar a pagar la palmera que tumbaron y los raspones de pavimento que se hicieron con la camioneta de pertenece al cantante Alejandro Fernández.

Que a quién se le tiene que pedir cuentas por los daños causados en vía pública, porque cuando los del Municipio llegaron a lugar, la madrugada del miércoles, sólo encontraron abandonada una camioneta Land Rover con placas JGZ9905 color negro, casi nueva y hecha añicos, y ni un perro callejero trasnochado que diera razones de lo sucedido.

Por lo mientras, la Fiscalía de Justicia de Jalisco ha confirmado que el vehículo es propiedad de El Potrillo y la oficina del cantante ha dicho, ni tarde ni perezosos, que le pertenece al hijo menor de Chente, pero que él no iba al volante, que el causante del desastre fue un empleado, que el intérprete de “Como quién pierde una estrella” está bien de salud y hasta ahí la información, fin del comunicado.

El rumor de que Alejandro Fernández se había accidentado corrió como pólvora en los periódicos locales, la mañana del miércoles. El “pitazo” salió de quién sabe dónde y como prueba se estaba la camioneta aparcada en un corralón, sola y su alma.

La versión extra oficial hablaban de que el Potrillo estaba tras el volante, que iba en estado inconveniente y que del porrazo se llevó un par de “chipotes” en la cabeza, un brazo lastimado y una rodilla adolorida.

Que los oficiales de Zapopan lo reconocieron de inmediato, pero en lugar de ponerle las esposas a El Potrillo le pidieron autógrafos, le dieron un bolillo para el susto y lo dejaron ir a cambio de pases para su siguiente concierto.

Que para que no hubiera bulla y los reporteros de espectáculos no anduvieran de preguntones, uno de sus ayudantes se echara la culpa y san se acabó.

Mientras este reportero escribe esta columna en Zapopan no había consignados por el accidente ni reporte de heridos en hospitales.

Existen varias teorías que explican lo sucedido la noche del Potrillogate:

- La camioneta iba conducida solita, a alta velocidad y altas horas de la noche, y tras el volante iba un fantasma medio borracho y se quedó dormido.

- Un empleado del rancho Los Tres Potrillos tomó la camioneta, sin permiso, así nada más, con un “Patrón” ahorita vengo voy a estrellar la camioneta a Zapopan y regreso.

- Alejandro Fernández vio su camioneta y ya no le gustó, enmuinado pidió a sus guaruras que fueran a tirar esa “chin..” a la calle y a sus emisarios les pareció buen chocarla y voltearla en Zapopan, en un cruce, donde nadie se iba a dar cuenta.

Lo más extraño del Potrillogate es que horas más tarde Alejandro Fernández escribió en si cuenta de Twitter: “Amigos, familia y medios d com q preguntan preguntan: estoy en casa bien y sano, gracias a todos los q se preocupan por mi”. Se respetó la ortografía.

Pero lo que de verdad tiene desconcertado a este columnista es que el cantante subió el mensaje con una foto de un jardín. ¿Es que El Potrillo estaba cortando margaritas cuando le fueron a decir que su camioneta estaba tirada en Zapopan? ¿Por qué no escribió algo como: “¿Quien cara…chos agarró mi camioneta?”. Raro, muy raro.

Escoja usted, crítico y juicioso lector, alguna de estas teorías y preguntas sobre el Potrillogate y verá que una pregunta lo llevará más preguntas y así hasta el infinito.

Ultimadamente la culpa la tiene esa palmera imprudente de Zapopan por estar plantada donde no debe y no quitarse cuando viene, echa la mocha, una camioneta negra sin conductor, que por casualidad es propiedad de Alejandro Fernández. Ultimadamente…FIN

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