El oso y el salmón

Durante mucho tiempo, sobre todo en nuestra juventud, la dinámica de lo vivido pasa, sin que nos demos la oportunidad de meditar y revisar si vamos aprendiendo y obteniendo cierta experiencia.
01/08/2018
07:22
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En el viaje de la vida, se convierte uno en personaje de una y mil historias propias, aquellas que vamos escribiendo con la tinta del azar o de la voluntad, según ocurra. Desde los primeros pasos en la niñez, vamos tejiendo interpretaciones en todas y cada una de las experiencias que se nos van presentando. Supongo que así es como también adquirimos algunas filias y fobias, y tal vez sin estar plenamente conscientes de ello, le vamos dando ciertos matices a nuestra personalidad y a nuestro estilo de llevar la vida, lo que se reflejará en el futuro, en nuestra realidad como adultos.

Durante mucho tiempo, sobre todo en nuestra juventud, la dinámica de lo vivido pasa, sin que nos demos la oportunidad de meditar y revisar si vamos aprendiendo y obteniendo cierta experiencia. En realidad es inevitable el aprendizaje, muy a pesar de que decidamos hacerlo a un lado y omitamos reconocer que toda experiencia suma. Otras muchas ocasiones probamos el dulce sabor de la victoria o el amargo de la derrota y es particularmente en esos momentos difíciles, que destaca en nosotros el verdadero temple para sacarlos adelante, e inclusive convertirlos en nuevas oportunidades para crecer en muchos sentidos. Actuar así, nos permite reconocer que efectivamente estamos madurando en el transcurso de los años.

Pero a todos nos sucede en ciertos momentos, que ante algunas circunstancias, como se ve es esta imagen tomada en Brooks Falls, en el parque y reserva de Katmai, en Alaska, no sabemos a ciencia cierta si somos el oso o el salmón de esta historia o de otras tantas que se viven allá, y también en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

Twitter: @Gerardoproal

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