El naco queretano

Qué nacos los que aplauden en el palenque ferial a un tal “Potrillo” que además de impuntual se presentó ebrio y que es famoso por sus excesos sexuales
09/09/2018
09:05
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¿Les parece insultante el título de esta columneja? Pues no mis queridos chiquitines: mi Querétaro del alma también tiene aspectos corrientes que es necesario corregir, sobre todo que muchos de esos detalles atacan las normas del buen vivir y convivir. Me temo que la mayoría de lo que aquí tocaré se refiere al tráfico y a la estrangulada movilidad. ¡Nos urge como sociedad un Manual de Carreño palabrero y prángana!

Qué nacos los que aplauden en el palenque ferial a un tal “Potrillo” que además de impuntual se presentó ebrio y que es famoso por sus excesos sexuales y de sustancias tóxicas, que si bien ya cantó y grabó en Viena y en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México fue deleznable su comportamiento en este diciembre de 2017 en la feria queretana. ¡Qué fácil es arrancar los aplausos de un público ebrio! Lo difícil es hacerlo en un teatro serio. Qué nacos los automovilistas y camioneros que invaden los carriles confinados para los autobuses nuevos y que además no respetan las boyas y espacios peatonales, y las señoras que se estacionan en segunda y hasta tercera filas para dejar a sus escuincles hasta la mismísima aula escolar. Qué nacos los peatanes que insultan a las mujeres y más a las pobres automovilistas no peritas en el manejo vehicular. Qué corrientes los motociclistas que te rebasan por la derecha y van echos la lingada aventando sus porquerías entre los coches. 

Qué nacos los ciclistas que se suben a las banquetas y a los andaderos y les valen mádere los peatones, sobre todo viejecitos y niños. Qué ignorantes los que dicen “andadores” en lugar de andaderos a las zonas peatonales. Andadores son los que por allí deambulan.

Qué nacos los que se estacionan arriba de las ciclovías y en los lugares para los minusválidos o frente a las entradas y salidas de una casa habitación; igual de nacos los que se pasan los altos atrás de una ambulancia o cualquier vehículo de emergencia. Nacos los choferes del transporte público que no se bañan y van con su música a todo volumen, y precisamente ésta no es de Bach o Mozart. Nacos los que fuman en lugares cerrados y más si hay menores de edad presentes.

Nacos a quienes les regalas un libro y no leen ni siquiera el índice. Nacos los trajes arrugados de Milano del personal masculino bancario que te tratan con la punta del pie y los trajes negros de los insoportables guaruras de nuestros próceres locales, al igual que sus cuellos estilo Mao, líder chino que tenía asma, o sea, asmamao. Les vendo un puerco naco y chancroso.

Cronista del estado de Querétaro

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