El mexicano y la política

Bárbara S. Miranda

Los mexicanos no somos muy afectos a la política. No es un tema que nos apasione y tampoco del cual nos ponemos a investigar. Somos tendenciosos y sesgados al hablar de política. Cuando hay sucesos de impacto político y social, todos nos convertimos en analistas políticos, asesores de imagen y estrategas.

No tiene un sentido negativo tener una opinión sobre lo que pasa en nuestro país, sobre todo cuando de política se trata. Sin embargo, lo que no apoyo es que opinemos cuando dentro del tema político del momento encontramos espacio al chisme, al rumor, ya que esto no construye, no suma y no aporta a la creación y aceptación de las obligaciones ciudadanas ni tampoco hace que quienes nos gobiernan se sientan más responsables de sus tareas.

Hace dos semanas el tema en boca de todos era la detención de Elba Esther Gordillo, que era algo digno de aplaudir. Pero más tardaron en anunciar la detención que en surgir “memes” y difundir teorías conspiratorias del porqué de la detención.

El impacto del tema se iba a apagando cuando ni tardos ni perezosos en las redes sociales comenzó a circular el total de la inversión de la presidencia de la República en la foto oficial de Enrique Peña Nieto y como si el costo no hubiera sido tema suficiente, comenzaron las críticas y opiniones sobres si una vez más había hecho demostración de su falta de conocimiento al usar la banda presidencial con los colores al inverso de como habían utilizado los dos presidentes anteriores.

Al mexicano no le interesa indagar bien a fondo los temas de trascendencia política, de todos opina pero opina de manera superficial manteniéndose en lo que más nos gusta: el chisme y la grilla. Frente a la política es ingenuo y desinformado, tiende a hablar sin tener el fundamento ni legal ni histórico ni de contexto. Es poco participativo, lo hace cuando hay elecciones o, de nuevo, cuando hay temas de impacto. No participa para generar cambios trascendentes, revolucionarios.

Además de estas características, los mexicanos somos manipulables. No somos independientes en nuestras ideas, dejamos que las ideas de otros influyan en la forma que opinamos. Por esta razón es que todos estos “memes”, rumores y grilla en las redes sociales tienen tanto impacto, porque una mentira repetida mil veces se vuelve verdad, en las redes sociales se vuelve no sólo verdad sino de impacto hasta mundial. Nuestra memoria histórica es a corto plazo y no entendemos lo que significa ser ciudadano. El ciudadano es parte de una comunidad política que asume obligaciones de participación democrática en donde debe existir coherencia entre palabra y acción

Pero es que tenemos años de arraigo con características que nos describen como mexicanos que hace que tengamos de la política una imagen negativa y por lo tanto ejercer el papel de ciudadano nos cuesta trabajo. Los mexicanos somos aguantadores y cuando hay que ser patriotas (sobre todo el 15 de septiembre) lo somos en 200 por ciento. Somos sacrificados, bien malinchistas pero humildes y generosos. Aceptamos a la política y a sus representantes como autoritaria, irresponsable, de mentiras, incumplimiento y corrupción. Es por esto que un hecho que debería de tener un impacto positivo entre la sociedad como la detención de La Maestra se enreda en rumores y teorías de conspiración y tiene más bien una imagen negativa ante la ciudadanía.

Especialista en imagen pública

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