El futuro eléctrico de México

Rodrigo Ruiz Ballesteros

Uno de los temas que sin duda han causado gran polémica en todos los sectores de la sociedad ha sido la reforma propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador, por ello me gustaría aprovechar este espacio para emitir una opinión crítica, analítica y que vaya más a allá de una simple postura de estar a favor o en contra de lo que se propone, lo que considero más importante es entender por qué debe interesarnos  este tema. 

A manera de información general tenemos que la iniciativa fue presentada el pasado 30 de septiembre por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y pretende la modificación de tres artículos de la Constitución (25, 27 y 28), tiene como principal objetivo, en palabras de quienes defienden la iniciativa, de “corregir el desorden en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que provocó la reforma energética del expresidente Enrique Peña Nieto”. 

En términos prácticos podemos resumir la reforma en los siguientes tres puntos:

Exclusividad del Estado para tareas en materia energética. El cambio en el artículo 25 propone que el sector público tendrá a su cargo “las tareas estratégicas que se señalan en el artículo 28 y que no constituirán monopolio las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva”. Esto incluye a Correos de México, Telégrafos, Radiotelegrafías, metales radioactivos, litio y demás minerales estratégicos; así como la generación de energía nuclear, electricidad, y la exploración y extracción del petróleo.

La CFE de empresa productiva a organismo del Estado. La Comisión Federal de Electricidad pasará a ser organismo del Estado con personalidad jurídica y patrimonio propio, y tendrá a su cargo la responsabilidad de la electricidad y el sistema eléctrico nacional, así como su planeación y control. Además, será autónoma en el ejercicio de sus funciones en su administración y estará a cargo de la ejecución de la transición energética en materia de electricidad. 

Mayoría del Estado frente a privados. El cambio al artículo 28 señala que, para asegurar la seguridad energética la CFE generará, como mínimo, el 54%  de la energía, mientras que los privados podrán ocupar el 46% restante, de manera que ambos puedan suministrar al 100% las necesidades energéticas del país.

Con lo anterior creo que puede ser muy fácil imaginar que esta reforma traerá un sin número de efectos en todas las esferas, en lo económico, en lo político, en lo social y en lo legal, pero para no irnos muy lejos uno de los impactos donde nos daremos cuenta de inmediato será en las tarifas que pagamos por los servicios de energía eléctrica.

Una reforma al sistema eléctrico nacional podría sonar como algo lejano o de poca trascendencia para la mayoría de nosotros, pero la realidad es que el inicio del desarrollo, crecimiento y prosperidad de cualquier país inicia precisamente en su modelo energético, por eso la importancia de que todos nos involucremos, investiguemos, entendamos y exijamos el modelo energético que queremos para México. 

A nivel mundial los países avanzan de forma importante hacia esta impostergable transición energética, apostando todo por las energías renovables; en México, ¿Para cuándo una reforma para transitar de forma rápida a las energías limpias y sustentables?

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