El futuro de la energía solar

Oscar Peralta Casares

Estimados amigos, el actual modelo energético en el mundo, principalmente se basa en el consumo de combustibles fósiles, tales como el petróleo, el carbón o el gas; estos tienen ventajas innegables como que son de rápida extracción, existe, dependiendo de la región, una excelente disponibilidad y son relativamente baratos en comparación con otras fuentes de energía; sin embargo, existen varias desventajas como la producción de gases de efecto invernadero durante su extracción, el agotamiento a corto y mediano plazo (estos recursos podrían agotarse totalmente antes del final del presente siglo), y que contaminan al ser utilizados.

Actualmente, arriba del 95% de la energía que se consume en el mundo proviene de combustibles fósiles: carbón (más de un 30%), gas natural (más de un 15%) y el petróleo (un 40% aproximadamente). Según algunos expertos, hay reservas de gas natural tan sólo para unos 60 años, y las de petróleo durarán únicamente unos 40 años más.

Bajo esta base, resulta inminente que la Humanidad deberá dejar de utilizar los combustibles fósiles como su principal fuente de energía primaria y sustituirla por energías más seguras, más abundantes, menos contaminantes y, en definitiva, menos perjudiciales para el medio ambiente y más beneficiosas para la Humanidad.

Una de las energías del futuro es, sin duda, la energía solar. Es una energía renovable, inagotable, limpia y respetuosa con la naturaleza y el medio ambiente; a través de colectores solares, la radiación solar se puede utilizar para calentar agua, y también se puede transformar en energía eléctrica mediante paneles fotovoltaicos, instalables en techos de viviendas o naves industriales o bien en las denominadas granjas solares.

Una instalación solar fotovoltaica puede situarse casi en cualquier lugar y en instalaciones de diferente tamaño. Se trata de una tecnología renovable de generación de electricidad fácilmente instalable y cuya producción puede distribuirse directamente en los puntos de consumo de nuestros pueblos y ciudades, donde y cuando se consume la mayoría de la electricidad del país. De esta forma, cualquier edificio puede convertirse en una pequeña central generadora de electricidad.

La instalación de energía solar fotovoltaica en lugares que disponen de una conexión a la red eléctrica es ya una realidad. La energía solar fotovoltaica conectada a la red puede ser instalada en viviendas, escuelas, hospitales, edificios, estacionamientos, techos de naves industriales, centros comerciales o terrenos.

A mediano y largo plazo la energía solar fotovoltaica jugará un papel significativo en la cobertura de la demanda eléctrica. El modelo actual de cobertura no es sostenible, ya que a medio y largo plazo implicaría unas emisiones de gases de efecto invernadero muy por encima de las comprometidas por los países en los pacos internacionales. La energía solar fotovoltaica, con un potencial de desarrollo casi ilimitado y una alta aceptación social contribuirá de manera significativa en la cobertura de esta necesidad.

La energía solar fotovoltaica es, sin duda, una de las energías del futuro. Una instalación de tecnología fotovoltaica se caracteriza por ser simple, silenciosa, de larga duración, por requerir muy poco mantenimiento y por su enorme confiabilidad. Las posibilidades de utilización de la energía solar fotovoltaica son diversas y muy amplias, con enormes y necesarios beneficios medioambientales, sociales y económicos.

¡Ubícate! En lo que resta de siglo, la temperatura media mundial aumentará en 2-3 °C. Este aumento de temperatura supondrá para el planeta el mayor cambio climático en los últimos 10.000 años y será difícil para las personas y los ecosistemas adaptarse a este cambio.

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