El éxito en la imperfección

La reflexión que expongo este martes por supuesto que refuerza la idea y reconocimiento que bien merecido tiene la primera mujer en ganar el Nobel de matemáticas; sin embargo, creo que debe ser también abordado con una óptica más amplia
27/03/2019
08:27
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Mucho podemos decir aquellos que vivimos, sufrimos o disfrutamos —según como se vea—, los comportamientos obsesivo compulsivos del día a día; el escritorio ordenado o desordenado de cierta manera, la disposición de los cubiertos en la mesa, el cordón del teléfono desenrollándose obsesivamente cuando se enrolla producto de las continuas colgadas y descolgadas del auricular o las plumas acomodadas de manera específica en un portalápices, por solo mencionar algunos de los comportamientos, que lejos de evidenciar el “perfeccionismo” de quien los padece, también muestra de cierto modo un trayecto que muchas ocasiones termina por definirnos a lo largo de nuestra vida y que en ocasiones también delinea el éxito o fracaso, pero más aún define la individualidad de las personas y por encima de todo, la riqueza que existe en ello.

El título con que inicia esta colaboración semanal #DesdeCabina, fue extraído y parafraseado de una infografía que @pictoline realizó hace algunas días sobre el reconocimiento a la primera mujer ganadora del premio Nobel de matemáticas, Karen K. Uhlenbeck. En dicha imagen se plasma la reflexión de la profesora Uhlenbeck cuando es entrevistada sobre su trayectoria, compartiendo su concepto del éxito y sobre todo la identificación y lucha permanentes por hacerse un lugar en un mundo hostil y desdeñoso del esfuerzo y éxito que no llega a través de las personas inteligentes, graciosas o guapas, sino a través de la antítesis de estos estereotipos, alzando la voz incluso, sobre la importancia de “enseñar a las estudiantes que pueden tener éxito aún con sus imperfecciones”

La reflexión que expongo este martes por supuesto que refuerza la idea y reconocimiento que bien merecido tiene la primera mujer en ganar el Nobel de matemáticas; sin embargo, creo que debe ser también abordado con una óptica más amplia. En esta extrapolación, la imperfección, el sentirse diferente, el moverse y avanzar a un ritmo y de una manera poco convencionales son una muestra de una individualidad cuyo resultado igualmente puede desencadenar un éxito arrollador. En esta realidad se rompen los paradigmas de los superdotados, de los “talentosos” naturales, de los estereotipos de hombre y mujer de éxito, de niño y niña aplicados, o de joven y señorita estudiosos. La posibilidad que la profesora Uhlenbeck abre al mundo con su ejemplo, es que cualquiera puede lograr cosas grandiosas si se esfuerza decidida y consistentemente. 

Cuando desenrollamos el cable del auricular —aunque quizá yo soy el único que hace eso—, cuando acomodamos las camisas por color o tipo, los libros o las plumas en un orden o por el contrario simplemente por el desorden que tenemos o nos permitimos en la habitación, por la manera en que llevamos las notas o atendemos pendientes, todo ello es característico de cada quien, es distintivo de cualquier persona, sin importar sexo, sin distinguir condición social o discapacidad que diferencie a los que tienen éxito de todos los que pueden lograrlo. Éxito tiene aquel o aquella que logra ser útil a los demás desarrollando algo que lo o la apasiona, y en el trayecto no pierde su individualidad. Todos pueden tener éxito desde la imperfección que los define.

 

Rector de la Universidad Aeronáutica de Querétaro
@Jorge_GVR

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