El ‘efecto Sputnik’

02/10/2016
01:00
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El próximo martes se cumplen 60 años de que la otrora Unión Soviética lanzara al espacio el Sputnik I, el primer satélite que marcó el inicio de la carrera armamentista y la consecuente Guerra Fría, y que tuvo una influencia en el desarrollo de internet. Derivado del lanzamiento del Sputnik se creó en Estados Unidos, en 1958, ARPA (Advanced Research Projects Agency), instancia para responder a los desafíos tecnológicos y militares de la extinta Unión Soviética.

Dentro de los proyectos lanzados por ARPA estaba crear una red electrónica de comunicación resistente a un conflicto bélico nuclear. No obstante, eso ha generado distorsiones. El diseño de una red era parte de otros como el de garantizar teleconferencias, la creación de ciborgs o la fabricación de naves para lanzarse al espacio.

Aunque en realidad la construcción de Arpanet, como se denominó al proyecto de la red electrónica, ocupó un lugar secundario en la estrategia del Departamento de Defensa porque el grueso del presupuesto se destinó a la NASA (National Aeronautics and Space Administration), para que se abocara a la investigación y fabricación de cohetes espaciales. Para desarrollar las teleconferencias y Arpanet, se creó la IPTO (Information Processing Techniques Office), que erigió un departamento dedicado a las tecnologías de la información, dirigido por J. C. R. Licklider.

Esta situación de escasez presupuestal, y tener un lugar secundario en la estrategia del Departamento de Defensa, fue muy bueno para crear la red ya que Licklider se apoyó en muchos jóvenes universitarios, unos estudiantes y otros recién egresados, que estaban imbuidos del espíritu contracultural de los años sesenta.

En 1966 el panorama para confeccionar la red no era muy optimista: los diversos centros educativos universitarios manejaban diferentes equipos, de suerte que lo destacable era la disparidad en el hardware y software utilizados. El primer reto que enfrentó la construcción de la red fue franquear la incompatibilidad de los equipos usados, una situación que se logró más adelante y que también fue la base de la Web creada por Tim Berners-Lee.

Lo interesante es que los jóvenes arquitectos de lo que fue Arpanet, el antecedente directo de internet, concibieron desde el inicio la idea de que el ciberespacio fuera un medio de comunicación social, incluso que desde sus primeros pasos sirviera para hacer circular posturas políticas (por ejemplo, en contra de la guerra de Vietnam o contra Richard Nixon) o para alimentar utopías libertarias que se potenciaron muy pronto.

Esa imagen destacada de comunidad promovida por los pioneros de internet ha llegado fuertemente hasta el presente. Todos los jóvenes investigadores e ingenieros que la construyeron estaban imbuidos de un entusiasmo por compartir sus logros con los demás y recibir el aporte de los otros, para ellos lo ideal era conformar sentido colectivo a través de la red, articular redes con los afines a través del intercambio de información y de datos.

Esas ideas se tradujeron en la confección misma de la red, de suerte que el primer modelo que se concretó fue que cada equipo enlazado a la red debía de ser tanto cliente como servidor, cuestión que permitía matar dos pájaros de un tiro: por un lado era apto por la omnipresencia de terminales que empleaban computadoras de tiempo compartido, pero también acorde con la filosofía de compartir datos y de socializarlos. Además, se confeccionó la red para que fuera “tonta”, para que no supiera lo que transportaba y fuera neutral en lo que se intercambiaba.

Hoy varias de esas ideas utópicas con las que nació la red están debilitadas. La filosofía del cliente-servidor ha sido “aplastada” por las grandes empresas, que en nombre de la piratería aniquilan programas P2P, que son propios de dicha idea. Mientras que la neutralidad de la red, que consiste en que ningún proveedor de servicios dé un trato preferencial a los contenidos, es escamoteada por los operadores de telecomunicaciones e incluso se quiere acabar con ella.

Periodista y escritor especializado en [email protected]

 

Periodista y escritor especializado en cibercultura

 Twitter: @tulios41

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