El dilema de las redes (I)

Filiberto López Díaz

La velocidad de la informática, las redes sociales y otras características de los tiempos actuales, han acelerado nuestra vida en diversos rubros. Por ejemplo: los medios de comunicación. Antaño, nos enterábamos por los medios, de “qué paso”; hogaño debemos de explicar “por qué pasó” e indagar “qué pasará”. Se dice que las redes sociales son una plaza pública y, por lo tanto, no se les debe de normar en respeto a la libertad de expresión. Así, observamos características de los humanos: el afán de notoriedad. Opinan (sin estudio ni razonamiento) algunos detrás del anonimato, desde la legalización de la mariguana, el reconocimiento de la unión civil entre personas del mismo sexo, filosofía barata, las elecciones en EU, el aborto permitido o no, la política internacional, la nacional, la pandemia, el outsourcing, el cambio climático mundial, el narcotráfico, la economía, la Justicia y aquí, agregue usted, todos los etcéteras que quiera. Esto demuestra dos aspectos disímbolos entre sí: un supuesto conocimiento universal, lo que convierte su opinión en nada, al pretender unirse a una sociedad etérea y ser valorados por ésta; y, la enorme soledad, frustración y mediocridad humana. Además, la más hermosa, sublime y amorosa creación del Supremo, la Mujer, en ocasiones sus fotografías en la red, quizás en un 90%, aparecen con gestos, posturas y cuerpos falsos, boquitas pintadas simulando el envío de un beso; aclaro que el suscrito prefiere sus opúsculos en mis labios y la calidez cercana del cuerpo femenino para que, dentro de él, estallen mis pasiones.

En contraparte a lo anterior, las redes hoy en día, nos permiten enterarnos, previa consulta de fuentes confiables, de hechos que acontecen en el momento de leerlos, bien sean nacionales o internacionales. Básteme de momento expresar lo que creo y citar Cyrano de Bergerac: “Al fin y al cabo, ¿qué es, señora, un beso? … un secreto que confunde el oído con la boca” o como lo escribió Jaime Sabines: “Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50′s (70´s) son muy peligrosos la grasa y el cigarro (puro, en mi caso), que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez… La única recomendación que considero seriamente es la de llevar una mujer joven a la cama; porque a estas alturas, la juventud sólo puede llegarme por contagio”. (Continuará).

 

 

 

Comentarios