“El decálogo del buen arruinador de sus propias vidas y de las ajenas”

Eli Martínez

Vamos a iniciar con este decálogo tomado del maravilloso libro “No matarás tus sueños” de Mario A. Rosen, el cual continuaremos en las próximas semanas. Espero lo disfruten…

1.       Sea controlador y autoritario: ¿Dónde aprendemos a ser lo que somos? En la casa y en la escuela. Cuando queremos imponer la razón, cuando ni siquiera nos permitimos cuestionar nuestras creencias porque nos da miedo comprobar que hemos estado equivocados, no solo defendemos nuestras necedades a capa y espada, sino que, además, tratamos de imponer a fuerza a los demás nuestro punto de vista. Estos padres o madres castrantes, impositivos, que quieren dirigir la vida de los hijos a tal grado de tener control de sus profesiones, relaciones, formas de pensar, de vestir, de actuar, terminan por formar hijos blandengues que el día de mañana no podrán tomar decisiones por sí mismos. ¿Esto lo hacen por amor? No señores, esto lo hacen porque en el fondo no los quieren dejar volar y porque temen verse descubiertos de sus propias carencias y vergüenzas… A mayor grado de control, mayor grado de expectativas sobre los otros y mayor grado de obsesión, rigidez y cerrazón. En este sentido el autor nos señala sus características:

 

·         La gente debe hacer lo que usted considera que debe hacer, del modo en que usted considera que lo debe hacer, y el mejor modo ¡es el suyo, por supuesto!

·         Porque sí y basta.

·         La  creatividad, el ingenio, la originalidad y la innovación de otros, son una terrible amenaza a su supremacía.

·         Recuerde siempre que la uniformidad, es el refugio de los mediocres….

·         Exija acatamiento y obediencia.

·         Nunca se moleste en buscar consensos y acuerdos.

·         El precio a pagar: cualquier cosa que salga mal, le echarán la culpa a usted. Le criticarán a sus espaldas. Será temido y aborrecido.

·         Las personas a su tutela, nunca serán responsables de nada.

·         Beneficios: Nadie lo podrá pisotear. Podrá echarle la culpa a los demás por ser tan inútiles.

·         Esta conducta genera en todos un divertido juego de mutuos Resentimientos, Resistencias y Revanchas.

 

2. Pretenda saberlo todo.

 

¿Cuántas veces has fingido que sabes algo que no tienes ni idea por el temor a ser juzgado?

 

Pretender saberlo todo, al igual que intentar ser perfecto, es un refugio para nuestra vergüenza tóxica derivada de creer que “no saber” está mal y la necesidad de disimularlo para sobrevivir. Alguna vez el no saber, significó la humillación de ser criticado o avergonzado. Muchas veces llenamos los espacios de sana ignorancia con cualquier creencia, propia o prestada, con tal de no quedar expuestos. Cuando llenamos esos espacios de “no estar bien” con cualquier basura, no dejamos ni un pequeño hueco en donde se pueda acomodar un nuevo conocimiento. Rosen nos señala los siguientes puntos:

 

·         Deberá disimular su lógica ignorancia  en una extensa variedad de temas, disfrazando descaradamente su incultura con frases, sentencias e hipótesis muy pensadas.

·         Jamás arriesgue su propia opinión, ampárese en supuestos dichos de personajes famosos y respetables, no importa si ellos en verdad lo dijeron alguna vez.

·         Debe demostrar a los demás y sin titubear, su polivalente y multifacética superioridad intelectual. No hay tema que a usted le resulte desconocido.

·         Todo dilema o problema será una oportunidad para que usted despliegue su “sabiduría total indiscutible”, consistente en recetas infalibles que proveerá el modo de hacer las cosas… no importando si finalmente el resultado deja mucho que desear.

·         Usted pondrá su pobre formación haciendo atractivas historias llenas de pretextos, excusas, razones y culpables que expliquen por qué las cosas no salieron como debieron salir. En definitiva, usted siempre sabe…

·         Si alguien viene con una información, respuesta o solución mejor que la suya, no vacile ni tenga escrúpulos: Si no puede mejorar la respuesta de su contrincante: Critíquela. Tenga siempre una trituradora de ideas y opiniones.

·         Si está en desventaja, deje inmediatamente de defender su propuesta para destruir la del otro, sembrando dudas, desconfianzas, reparos y recelos. Usted debe matar al mensajero. No debe importarte si la idea es brillante e incluso puede favorecerlo.

·         En caso extremo active el sistema de emergencia y juéguese a fondo, declarando: “Está bien, háganlo a su modo si quieren, pero no cuenten con mi apoyo”.

·         Usted critica pero no colabora. Siempre sea parte del problema, pero no de la solución…

·         Finalmente, cuando nosotros siempre tenemos la razón, es una manera de negar que nos sentimos vulnerables, por eso, “Yo tengo la razón” y “Tú estás equivocado”….

·         Cuanto más miedo tenemos, más vulnerables somos…

 

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