El caso electoral atípico de Querétaro

Juan José Arreola

Morena en crecimiento, PAN estancado y PRI en retroceso.

A pesar del fenómeno político nacional, del amplio triunfo electoral de Morena y su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, Querétaro fue una de las entidades en la que menos triunfos registró pese a que su incidencia se sextuplicó con relación a sus logros en los comicios de 2015.

Pasó de tener un diputado plurinominal y ningún presidente municipal a sumar 7 diputados (tres de mayoría) y una alcaldía (Ezequiel Montes).

Exponencial crecimiento. En las elecciones de 2015, el partido de López Obrador obtuvo en Querétaro 32 mil 143 sufragios para sus candidatos a diputados locales, que representaron 4.85 por ciento del total de la votación. Ahora, en los comicios del 1 de julio pasado, recaudó 234 mil 695 votos; esto es, 26.38 por ciento del total.

Paralelamente, el PRI pasó de 37.08 por ciento en el 2012, que obtuvo junto con partidos políticos aliados, a 33.07 por ciento en las elecciones de 2015, y, finalmente, a 20 por ciento en los comicios del primero de julio de 2018.

Estos números han hecho que su representación parlamentaria haya pasado de nueve a ocho y ahora a cuatro diputados.

Su caída también se refleja en los ayuntamientos que gobernó, gobierna y gobernará; en el trienio 2012–2015 tuvo a su cargo 13, incluyéndose la capital del estado y San Juan del Río. Para el trienio 2015–2018, los ayuntamientos gobernados por priístas o sus aliados se redujeron a media docena: San Juan del Río, El Marqués, Ezequiel Montes, Tequisquiapan, Pedro Escobedo y Huimilpan. Para el trienio 2018–2021, el PRI gobernará Jalpan de Serra, Pinal de Amoles y Arroyo Seco.

En el caso del PAN, aunque disminuye su votación casi cuatro puntos porcentuales con relación a las elecciones de 2015, y 0.66 por ciento en comparación con 2012, se mantiene como la fuerza política mayor en la entidad y, sobre todo, la más consistente.

En la Cámara de Diputados, el PAN pasa de 10 legisladores que tuvo en 2012–2015 a 13 en 2015–2018, y ahora, para el periodo 2018–2021, contará con 12 parlamentarios.

En 2012 obtuvieron cinco municipios; en 2015 llegó a 11 alcaldías, misma cantidad que logró en estos comicios de 2018.

La diferencia es que ahora el panismo gobernará toda la zona metropolitana al ganar Querétaro, El Marqués, Corregidora, Huimilpan y Pedro Escobedo.

En tanto, Morena se adjudica Ezequiel Montes, mientras que San Joaquín y Tequisquiapan son ganados por candidatos independientes.

Las motivaciones. ¿Qué fue lo que provocó este escenario político-electoral? Confluyen varios factores en esta composición.

Primero, como lo hemos constatado, el generalizado voto de castigo contra el PRI, que no deja duda alguna. Segundo, la migración de gran cantidad del voto priísta a Morena para ejercer el voto útil y sacar al tricolor del gobierno.

Si cruzamos las cifras electorales, encontraremos que el tricolor perdió 13 puntos porcentuales y Morena ganó 21.

Sin embargo, no les alcanzó para equiparar sus triunfos a los que obtuvieron en 30 de las 32 entidades del país. Recordemos que en Guanajuato y Querétaro la mayoría se inclinó por los candidatos del PAN.

Tercero, que a pesar de que en Querétaro ganó Andrés Manuel López Obrador, esta determinación no provocó el “voto en cascada” en favor de los demás candidatos morenistas, quizá debido a la falta de identidad con los electores de muchos de ellos y a las débiles campañas que, en general, protagonizaron.

Cuarto factor, la aceptación ciudadana de gobiernos encabezados por panistas, como lo demuestran estudios de opinión pública realizados por Parametría, Consulta Mitofsky, Varela y Asociados y, recientemente, la Coparmex.

Desde ahora, considero, estaremos viendo cómo se reacomodan las fuerzas políticas rumbo a la elección de 2021 a partir de la fotografía de hoy: Morena en crecimiento, PAN estancado y PRI en retroceso.

 

 

 

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