El cambio climático en nuestra puerta

Las oportunidades para hacer cambios en nuestros hábitos se han agotado, hoy estamos frente a la acción inmediata de transformar ese pequeño entorno con que interactuamos todos los días, ese ambiente que demanda nuestro compromiso con acciones, más que con buenos deseos.
06/11/2018
07:18
-A +A

Me encuentro en la carretera rumbo a la Ciudad de México cuando escribo estas líneas para la colaboración semanal #DesdeCabina, aún el cuerpo exhibe los remansos del fin de semana largo que recién pasó y esa sensación choca con la noticia que desde hace algunos días circula en medios nacionales sobre los retos que los habitantes de esta impresionante orbe enfrenta en materia de abasto y suministro de agua potable. La situación me hace reflexionar y desempolvo unas notas sobre algunas discusiones de la comunidad científica internacional y diversos grupos ambientalistas respecto del impacto ya irreversible, según algunos, que los humanos hemos provocado en el medio ambiente mundial y que, entre otras cosas, está ocasionando alteraciones igualmente irreversibles en la temperatura global, en el nivel del mar y los mantos acuíferos, entre otros muchos impactos.

Más de mil científicos alrededor del mundo han llegado a un consenso respecto del daño irreversible que ha sufrido el planeta en razón del cambio climático, dicho consenso considera las tres afirmaciones siguientes: la tierra se está calentando, dicho calentamiento es debido primordialmente a la actividad humana y, por último, si la emisión de gases de efecto invernadero continúa el calentamiento se acelerará. Tales afirmaciones pueden ser obvias, pero en verdad tienen múltiples implicaciones y muchas de ellas se encuentran al alcance de todos nosotros.

Del tamaño de estas aseveraciones se encuentran aquellas que diecisiete premios Nobel plasmaron en un memorándum después de una reunión en Estocolmo en el año 2011 soportando las afirmaciones científicas y antropogénicas (debidas a la acción del hombre) del cambio climático, cuya paráfrasis intentó transmitir aquí: “la ciencia ha clarificado que estamos sobre pasando los límites del planeta que han permitido que la civilización se mantuviera a salvo los últimos 10 mil  años”, y continúa con que “... no podemos excluir la posibilidad de que nuestras acciones colectivas detonarán riesgos abruptos y consecuencias irreversibles para las comunidades humanas y los ecosistemas. No podemos continuar en esta ruta. El tiempo de procrastinar (aplazar) las acciones se ha terminado. No nos podemos dar el lujo de negarlo más”.

El mensaje es claro, y está tocando a nuestra puerta, nos guste o no, lo entendamos o no, lo queramos ver o no. Sin embargo también es posible influir positivamente en la velocidad con la que este impacto sigue dañando nuestro entorno. De manera simple las organizaciones no gubernamentales, algunos gobiernos y científicos enfocados en el tema recomiendan: plantar árboles y arbustos de especies resistentes a climas extremos en el patio (siempre que esto sea posible), cambiar equipos para podar a gasolina, por equipos eléctricos o de propulsión humana, cambiar aquellos electrodomésticos por modelos que cumplan con estándares de alta eficiencia energética, comprar alimentos y productos con empaques reutilizables o amigables al ambiente, reemplazar lámparas incandescentes por sus equivalentes en tecnologías amigables (LED o fluroescentes), instalar sistemas de energía solar para calentar agua e iluminar vivienda, reciclar y reutilizar plásticos, cartón y vidrio, utilizar menos el auto y más el transporte propulsado por el hombre (bicicleta, caminar), entre otras.

El cambio climático no está solamente tocando nuestra puerta, ya la ha cruzado, y hacernos de la vista gorda no es más una opción. Las oportunidades para hacer cambios en nuestros hábitos se han agotado, hoy estamos frente a la acción inmediata, pequeña, pero disciplinada, de transformar ese pequeño entorno con que interactuamos todos los días, ese ambiente que demanda nuestro compromiso con acciones, más que con buenos deseos.
 

Comentarios