El buen arruinador de sus propias vidas y de las ajenas Parte 2

Eli Martínez

¡Hola amigos! Continuando con el decálogo para el buen arruinador de sus propias vidas de Mario Rosen, donde la semana pasada vimos los puntos 1 (Sea controlador y autoritario) y 2 (Pretenda saberlo todo):

3.       Tenga razón hasta morir

Pretender saberlo todo y tener razón hasta morir se potencian una a la otra, siendo una bomba de tiempo para las relaciones y comprometer cualquier proyecto.

La obsesión de tener razón hasta morir tiene su origen en la deformación del mecanismo de supervivencia del ser humano. El ser humano nace con un mandato básico: preservarse a sí mismo. Sin embargo, una persona puede autodestruirse defendiendo lo que ella piensa. De hecho muchas personas matan o se dejan matar por sus creencias. Tener razón hasta morir, es el método que usamos para  defender aquello con lo que nos hemos identificado

“Quien no quiere razonar es un fanático, quien no sabe razonar es un tonto, y quien no se atreve a razonar es un esclavo”.

W.  Drummund

·         Observe a una persona queriendo tener siempre la razón, podrá usar todos sus argumentos y comprometiendo sus habilidades, cuando no está dispuesta a escuchar, ser flexible y  acordar. La verá retorcerse, contorsionarse, ofuscarse, desquiciarse, bramar y desarticularse mentalmente, tratando de encontrar las mejores razones para ganar la batalla de las razones.

·         Se enojará, gritará, criticará, hará silencio de ofendido, se irá y regresará con nuevos argumentos y razones.

·         “Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

·         Para esta regla, le recomiendo que interrumpa al contrincante y que no permita que le interrumpan su interrupción. Usted no escuche las razones de los demás.

·         Soborne, amenace, búrlese, use el sarcasmo, denigre, descalifique. Hable, hable, hable… si no puedes convencer, confúndelos.

·         Aniquílelo  como persona. Tenga a su disposición los errores, insuficiencias y limitaciones de la otra persona.

·         El resentimiento, la resistencia y la revancha (tres R´s) harán su presencia.

4.       No escuche:

·         Los animales oyen, las personas escuchan. Cuando escuchamos y oímos le agregamos una interpretación a lo que oímos.

·         Es fundamental saber desde dónde uno habla, pero también desde dónde uno escucha y desde dónde escuchan los demás.

·         Nosotros hablamos desde nuestras creencias y los demás desde las suyas.

·         Si usted es un practicante de las tres primeras reglas del Decálogo: Pretender saberlo todo, tener razón hasta morir, y ser controlador y autoritario, no tiene ningún sentido práctico que escuche. ¿Para qué escuchar si lo sabe todo?

5.       Mandamiento: Sea un experto crítico de los demás.

·         La crítica viene envuelta en muchos paquetes. A veces viene envuelta bajo la apariencia de hostilidad encubierta. Otras viene enmascarada bajo la apariencia del chiste, el sarcasmo, la burla, o la sátira. Muchas veces viene con un hermoso papel de regalo disfrazada de “las mejores intenciones”, pero cuando no está asociada con la compasión,  ni forma parte de una posible solución, es el mejor modo de descalificar a la gente.

·         La crítica como recurso de control y dominación, solo se enfoca en las insuficiencias y las limitaciones humanas buscando paralizar la creatividad y la expresividad.

·         La regla está así: Si usted no está dispuesto a evolucionar y a crecer como persona (cosa sumamente respetable), no permita que los demás lo hagan.

·         No puede haber algo más fastidioso que la presencia de una persona que le demuestre que las cosas pueden hacerse. Usted no debe permitir que alguien logre fácilmente las cosas que usted no logra. Lo obligaría a aceptar que se puede, que hay otras formas y posibilidad de hacer las cosas. Lo arrastraría a tener que arriesgarse y probar de otros modos para no quedarse atrás.

·         Critique, censure, enjuicie, descalifique. Recuerde que la uniformidad es el refugio de los mediocres. Si quiere ser un mediocre satisfecho y sentirse seguro, no permita que nadie se destaque.

·         “El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal, es porque ya tiene pensado, a quien echarle la culpa”.

·         Algunas veces la crítica es un muy extraño acto de amor, lo cual hace a la crítica aún más perversa y deshonesta.

·         Los retenemos y controlamos porque: “Los amamos demasiado y no queremos que se hagan daño….”,  “No los estamos criticando, solo los estamos protegiendo de ellos mismos. Aún no saben, aún no pueden, aún no deben”…

Continuará…

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