18 / septiembre / 2021 | 04:36 hrs.

El arte de gobernar (Parte final)

Filiberto López Díaz

Hace ocho días, citamos a Salvador Díaz Mirón: “El mérito es el náufrago del alma, vivo se hunde, pero muerto flota” y, lo hicimos por lo eventual del ser humano y gobernadores cuyo mandato dura seis años y en la mayoría de los casos, su olvido es para siempre. En parte de un poema de Rudyard Kipling llamado “Si”, considerado como elegía de la francmasonería; se deducen el 8° presupuesto para transmutar en arte, el acto de gobernar: “Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor la pierden y te culpan a ti. Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti, pero también toleras que tengan dudas o si, siendo engañado, no respondes con engaños, o si, siendo odiado, no incurres en el odio. Y aun así no te las das de bueno ni de sabio…”, y 9°. - Si puedes soportar oír la verdad que has dicho, tergiversada por villanos para engañar a los necios. O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida, y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas… Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones, a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados, y así resistir cuando ya no te queda nada salvo la Voluntad, que te dice: "¡Resistid!". 10°. - Si puedes llenar el implacable minuto, con sesenta segundos de diligente labor… y —lo que, es más importa—: ¡Serás todo un Hombre…!”

En breve vais a llevar en vuestras manos, el destino del estado; no debéis olvidar gobernar con perspectiva de género, cuidar la ecología en los 18 municipios y debéis voltear vuestros ojos y voluntad hacia nuestros indígenas y, siempre recordad a José Ingenieros: “Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal. Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás”; así pues, retírate de los mediocres que son incapaces de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. Los mediocres que, se vuelven sumisos a toda rutina; a los prejuicios, a las domesticidades y así son parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestionan, sino que las siguen ciegamente, cual ganado imbécil y ciego al fulgor ajeno, pues los grandes espíritus siempre han encontrado fuerte oposición de parte de los mediocres. (Fin)  

Especialista en Derecho del Trabajo, Certificado por el Notariado de la Unión Europea. 
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